Sunday, April 25, 2021

NO SOY FAMOSO, PERO TENGO ALGO QUE DECIR (37)

 

              MI VIDA Y SUS INFIERNOS.


EN MENDOZA ME ALOJÉ EN LA CASA DE VIOLETA. SU FAMILIA ERA SEFARADÍ, NADA QUE VER con la de Concordia.  Era gente   humilde, de buen corazón y sin ningún mambo  con respecto  al  asquenazi.       

Con  la mendocina viví una situación muy particular. Una madrugada la pendeja  entró a la habitación que yo compartía con su hermano, que también había estado conmigo en Villa Alemana. La piba vestía  un baby-doll  rosa dejando  ver  toda  su

mercadería.

Pensé en Mi Lolita  y mi conciencia pajera  gritó: “¡No!” Le expliqué  que yo no  coleccionaba   vírgenes y no estaba en mi ánimo hacerla sufrir.  Aceptó a regañadientes y    regresó a su cama.

En la Terminal de Ómnibus de Mendoza me despidió un grupo grande de  janijim. Me fue difícil ocultar mi emoción viendo tantos ojos llorosos.  Hoy, a más de  cinco décadas de ese adiós interminable, siento la misma vibración, como si el tiempo me regresara al lugar del que partí para no regresar jamás. 

 [SANTIAGO.   De acuerdo  ciertas investigaciones arqueológicas, se cree que  los primeros grupos humanos  se establecieron 10.000 adC.

La capital trasandina fue fundada por Pedro Valdivia (n. 1500), el ] 12 de febrero de 1541. La ciudad lleva el nombre del  santo patrono de España.  

VALLE DE LIMACHE (Peñasco del brujo). “Los primeros habitantes de la zona   fueron los picunches, quienes vivían en pequeños caseríos, tenían una agricultura basada en la agricultura. y una ganadería dedicada principalmente a las llamas y guanacos.”

Valparaíso. Fue colonizada en 1536 por el andaluz Juan Saavedra  uno de los integrantes de la fuerza expedicionaria que comandaba Diego de Almagro (n.1475.)

Soldados del navegante genovés Juan Bautista Pastene (n. 1507), la llamaron “Valle del Paraíso.” Con  el uso, se transformó en Valparaíso.

VIÑA DEL MAR. Nació de la fusión de dos haciendas: las Siete Hermanas y Viña del Mar (1580.)

 

UNIDOS PARA  SIEMPRE.  El 27 de febrero de 1964, yo  estaba de vuelta en   Mar del Plata. El encuentro con  Mi Lolita fue inolvidable. Ella se abrazó a mí   temblando como   si estuviese sufriendo  una convulsión.  Le conté que había decidido abandonar  a la Coordinadora  Apartidaria y que  me iría  a vivir a la Capital Federal. Mi Tía la menor,   me había ofrecido su casa. Yo  consideraba   conveniente irme de Mar del Plata para   que sus padres dejaran de acosarla,

que pensaran que  nuestro noviazgo se había terminado.  la casa de Mis Tíos,  ocupé   el  altillo en la que Mi  Hermano   había  desflorado a la prima. 

Me anoté en la carrera  de Periodismo que se dictaba en el Museo Social Argentino (MSA). Mi Padre,  a través de un conocido suyo,  me consiguió una changa sabatina

en La Plata, bien paga por cierto, teniendo en cuenta lo poco que hacía: tenía que entretener a un grupo de niños ricos.

Yo  a Mi Lolita la extrañaba horrores.  Las veinticuatro horas del día me las   pasaba pensando en ella.  Le escribía todas las semanas.  Mis  cartas  tenían formato   de libros. Ella me contestaba de la misma manera.

Ambos fantaseábamos en tener  una vida en común, sin moros en la costa.

En una de sus respuestas, dibujó   a un bebé llorando y   un epígrafe: “Es nuestro  hijo....”. Me quedé pasmado.  Era  una niña  para que  pensara en la maternidad.                                          

Yo estudiaba de noche.  Digamos que iba a clase. No le dedicaba mucho tiempo al estudio.  Nunca fui un tipo constante por mi falta de  concentración. 

La mayoría de mis compañeros del MSA  tenían   doble apellido. Yo era el único ratón.  El más famoso de todos  era  Nicanor González del Solar, jugador de rugby e integrante de la selección nacional.  En ese momento estaba cumpliendo con el  servicio militar en una unidad capitalina.

Dormía en su casa y tenía permiso para venir a clase.   Años después me   lo encontré en Mar del Plata,  estaba irreconocible: había cuadruplicado su masa corporal. 

Otro  compañero que tuvo  su cuarto de hora de fama, fue Arturo Ravina, hijo de un dirigente socialista.  Él también se dedicó a la  política

Yo comulgaba con el ideal  socialista. La  desilusión me  llegó  con la caída de esa cooperativa modelo que fue  El Hogar Obrero fundado el 30 de julio de 1905 por iniciativa de los médicos Juan Bautista Justo (n. 1865) y Nicolás Repetto (n. 1871.)

Yo nunca me imaginé que algo tan puro en su esencia, terminara  en la lona y con   miles   ahorristas estafados. 

Esta carrera  era un hobby para  la  mayoría de mis compañeros. Todos los varones tenían otras ocupaciones: unos trabajaban y otros seguían estudios universitarios. 

Prosperar en el Periodismo no siempre  es  cuestión de talento.

Para las chicas de  corazones solitarios el MSA  funcionaba como una agencia matrimonial. Todas habían padecido alguna  desilusión y buscaban encontrar un   nuevo príncipe azul. 

Para sacudirnos la modorra que provocaban las clases teóricas, decidimos editar

una publicación   totalmente artesanal.  Me valió la experiencia de cuando fui  parte

de la  redacción de la  revista de los graduados del Nacional  de Concordia.

El MSA estaba a una cuadra y media del cine arte Lorraine, donde   se proyectaban películas de culto, en   versiones completas y sin censura, gracias al auténtico  demócrata que gobernaba el país:   ARTURO  ILLIA (n.1900.)

Más de una vez me equivoqué  de puerta: en vez  de entrar a clase terminé viendo  una película.

Una rateada maravillosa fue para ir al Luna Park  donde actuaba el  fantástico ballet  creado  y dirigido por el coreógrafo y bailarín ucraniano  Igor Moisseiev (n. 1906), 

quien adaptó  y revitalizó las culturas de los  calmucos (pueblo mongol),  tártaros  ( de origen turco de Europa Oriental  y Asia Central) y   uzbekos (de origen túrquido.)

 

UNA LUNA DE MIEL INESPERADA. Se habían iniciado las vacaciones escolares de invierno de 1964,  cuando  recibo una llamada telefónica de Mi Lolita.  Me hablaba desde  la casa de su hermana. Se había venido sola a la Capital Federal.   Yo no lo podía creer.  Me cambié de cama.  Fue una luna de miel anticipada. 

En la Buenos Aires de los años 60’ el día y la noche se confundían en un continuo abrazo. De madrugada nos  íbamos a cenar a un típico restaurante porteño.  Sus mesas estaban cubiertas con manteles de papel. En Pippo, fundado en 1936, se comían los clásicos vermicelli,    con tuco o con salsa verde;  las tiras de asados con   papas fritas y ensalada mixta.

Una noche salimos de  un cine para  cruzamos de vereda y  meternos en otra sala.   Primero  vimos una de las  primeras  versiones que tuvo el AGENTE 007, De Rusia con amor,  encarnado por el actor escocés Sean Connery (Thomas Connery. n. 1930).  Después fue el turno de  LA REINA Y SU ZÁNGANO dirigida por un maestro del humor negro, el italiano Marco Ferreri (n. 1928), con dos protagonistas de excepción: la francesa de ascendencia rusa,  Marina Vlady  (Odile Versois Katiana de Poliakoff-Baidaroff n. 1930), y  el  italiano Ugo Tognazzi (n. 1922.)

A Tognazzi,  lo conocí personalmente durante uno de los festivales del cine  internacional de Mar del Plata.

 Mi Lolita aún permanecía en la Capital Federal, cuando   Mi Hermano, el mediano,  hizo aliá. Yo  quise que   Mi Lolita lo conociera.  Nos desencontramos y me fui solo a  despedirlo.  

Esa misma noche se la  presenté a Mi Madre, que había venido  de Concordia para estar un par de horas con el viajero. Mi novia le cayó muy bien. Lo que no se imaginaba que muy pronto iba ser su nuera.

Después  ya no le tiró tantas flores, apenas unos pétalos. 

Cuando Mi Lolita se volvió a Mar del Plata empecé a visitar a mi futura cuñada que sufría los desplantes de su  novio. Ambos cursaban la misma carrera  universitaria: Medicina.

El tipo era un narcisista  que solamente veía su ombligo. A ella le utilizaba los

textos de estudios, una manera de economizar, para dar curso a la naturaleza tacaña.

Yo iba verla los días viernes, cuando salía del MSA. Siempre estaba sola.

Una vez la encontré tirada en la cama, volando de fiebre: se había hecho un legrado  y el  fulano no se dio por enterado.  

Traté de convencerla para que terminara con esa relación. Pero estaba tan hecha fruta que no había forma de hacerla reaccionar. El amor fue esquivo con ella. Principalmente a partir que sus padres no aceptaron una relación que había tenido con un joven católico.

Mi futura cuñada  después de graduarse   se abrió  camino en la Psiquiatría. Comenzó a frecuentar   el  círculo áulico del  profesor PICHÓN RIVIERE (n. 1907),   introductor  del Psicoanálisis en la Argentina y uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, y de la Escuela de Psicología Social. 

La  hermana de  Mi Lolita se casó con el narcisista y se fue   con él  a vivir a  París. Querían progresar profesionalmente.

Unos años después se separaron.  Ni el hijo que tuvieron pudo  salvar el matrimonio.  Mi Cuñada, la médica, llevó la peor parte.  Su ex se la sacó de encima diciendo que la mujer no estaba en sus cabales. 

El Ogro, mi suegro,  tuvo mucho que ver en la  historia personal de su hija. Enfermo de m  “El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal”. Tolstoi.

CORRIENDO AL ALTAR. Cuando Mi Lolita cumplió los dieciséis años  viajé a Mar del Plata  para estar con ella. Lo que tenía ahorrado  me lo gasté en regalos.  Yo en la casa de Mis Tíos  no ponía   una mísera moneda. 

En  la Estación de Trenes me estaba esperando la familia de mi novia  en pleno. Yo no lo podía creer.  De todos modos  la Hipocondríaca se hizo un lugarcito para lanzarme uno de sus  dardos: “Me imagino que a la nena le trajo un buen presente.”

Mi Lolita me acompañó  hasta mi antigua pensión, donde me había reservado una habitación.   A pesar de todos recaudos a la cumpleañera le prendió la vacuna.

Sólo queda una respuesta que el preservativo me traicionó. Debía haber demandado al fabricante, pero ya no tenía la prueba del delito.  

En ningún momento dudé en no  asumir la paternidad. Había mucho amor entre  nosotros, como para no jugarme por Mi Lolita.

 Sus padres   intentaron en vano que terminara con esta historia. No lo consiguieron. Ella estaba segura de mí.

En septiembre  dio la casualidad que   Mi Madre y mis futuros suegros estaban en Buenos Aires. Fui con Mi Madre a un encuentro con los padres de Mi Lolita.    Cuando escucharon de mi boca lo que ya sabían cada uno de ellos tuvo  un comportamiento diferente. El Ogro se mantuvo distante, como que la cosa no le afectaba, que era un hecho consumado y punto.

En cambio,  la Hipocondríaca  se la jugó de   pitonisa: “Usted no sabe el daño que nos ha hecho.  Aprovecharse de una criatura. En menos de dos años,  mi  hija lo va a dejar.”

Mis futuros suegros no me ejecutaron porque no querían  cargar con un futuro   huerfanito

Los Padres de Mi Lolita se hicieron cargo de la boda  que fue organizada de apuro.   La reunión fue muy  sencilla. Ellos  utilizaron distintas versiones para ocultar que mi esposa estaba grávida. 

A pesar de no haberlo invitado el asma vino igual. Mis débiles lagrimales, trabajaron a destajo.   El Abuelo de Sin Cogote, la novia de mi cu se encargó  del acto religioso.   Se utilizó  la  jupá-  de SUIM.  Vino toda Mi Familia. Me sorprendió la presencia de Mi Prima, la mayor de las coloradas, estaba   en representación de su clan.

A la mañana siguiente, el  1 de noviembre de 1964, viajamos a Buenos Aires, para una corta  luna de miel. Nos alojamos en el caserón de Mi Cuñada, la médica,  que estaba en  el Pasaje Centenario, a pocas cuadras de la avenida Rivadavia, considerada  la más larga del país con treinta y cinco kilómetros.

Salvo  un  día que fuimos  a la cancha de River, el resto del tiempo nos dedicamos  a recorrer la ciudad de Buenos Aires. 

******

JUPÁ. Especie de toldito sostenido por cuatro varas, donde se ubica la pareja mirando hacia JERUSALÉM. “El acto  se hace a cielo abierto, para que la  simiente  se multiplique  como las estrellas.   Al terminar las bendiciones, el novio rompe una copa con su pié derecho, como una remembranza adicional de la destrucción del Santo Templo

Muy cerca del infierno. 

El  Ogro   había decidido  a manejar  nuestras vidas.  A Mi Mujer  yo   le hice  una serie de propuestas para  alejarnos del infierno familiar: Mi Tía, la menor,   estaba a punto de hacer aliá;  me ofreció  su casa que tenía un contrato vigente por varios años y su  alquiler era bajo. Otra alternativa era   irnos a Concordia, donde ambos podíamos seguir estudiando. Mis Padres estaban de acuerdo. Y  de última a Chile.

Mi Mujer no quiso saber nada de alejarse de sus padres  por una cuestión de seguridad. Me consideraba incapaz de   mantenerla   y mucho menos ahora  que se venía un  nuevo comensal. 

Pienso que en el fondo  temía  a la reacción de su padre. No quería provocar un nuevo conflicto con él  si le decía que se iba de su lado.

Yo  fui cediendo espacios hasta perder totalmente  el control de Mi Familia y de mi propia vida.

El Ogro me incorporó  al negocio familiar como a un  empleado más. Sin embargo, yo era parte de  una Sociedad Anónima ficticia, que servía para   descargar  gastos inexistente y   evadir  impuestos.

 El Ogro,  en su avidez descontrolada,   nunca  me aportó un solo peso para mi jubilación, sin importarle  que estuviera perjudicando  a su propia hija. 

Mi  sueldo me lo pagaba en cómodas  cuotas diarias   como si fuera un tipo que se dedicaba a hacer changas. Así no había manera alguna  de planificar la economía familiar. 

En el negocio yo funcionaba como una especie de comodín: se me asignaba el local

menos rentable pero que tenía un bajo alquiler.  Yo estaba condenado a fracasar y mis enemigos íntimos me tildaban  de inútil.

Mi día laboral  se circunscribía a quitarle el polvo a  la mercadería y  a leer  mientras esperaba   que cayera algún cliente.

Cuando  El Ogro o El Trepador, mi cuñado, el  mayor,  me sorprendían  leyendo iban corriendo a decirle a  Mi Mujer que se había  casado con un vago. 

No tenía goyete hacer buena letra con ellos.  Empecé a no ser tan puntual a la hora de   abrir el local.

(Continuará)

 

No comments:

Post a Comment