elhombredelamemoriacorta
Sunday, November 19, 2023
MATERIAL CORREGIDO
Thursday, October 26, 2023
ELECCIONES 2023
ELECCCIONES 2023
DONDE ESTÁ EL ENEMIGO: PRIMERO EN EL FRAUDE y después en las traiciones.
El RADICALISMO, al parecer, nunca le molesto el peronismo en el poder. Como furgón de cola siempre encontró un lugar donde sacar algún provecho.
Lo que si, muchos divorciaron una vez que se ubicaron cerca de la bandeja de plata.
EL PRO: conformo un cuarteto: con De Larreta, Vidal, Santilli, Carrio, que siempre le gusto cepillar a los propios.
Ahora cerca de HALLOWEEN veremos de ue se disfrazan.
Sunday, January 22, 2023
LOCO POR EL FUTBOL (3)
Asociarme a INDEPENDIENTE RIVADAVIA de Mendoza, fue un hecho fortuito. Practicamente tenia acceso a todas las instalaciones por cifra simbólica. Tenia quince años. El asma me habia llevdo a la capital cuyana
RAIMUNDO ORSI tenía entonces cuatro años. Había nacido en Argentina pero sus padres eran italianos, por lo que cuando en 1927 recibió la oferta de la Juventus, pensó que, después de haber triunfado durante diez temporadas vistiendo la camiseta del equipo de sus amores, Independiente, había llegado la hora de brillar en el país de sus padres.
Su ingreso en el calcio encontró muchos obstáculos, pues la Carta de Viareggio, promulgada en 1926, cerraba las puertas del fútbol italiano a todos los extranjeros. Sólo los oriundos podían encontrar una pequeña grieta por la que deslizarse hasta los terrenos de juego sin violar ninguna ley. Hasta entonces, en Italia jugaban unos ochenta futbolistas foráneos, la mayoría austríacos y húngaros, que tuvieron que marcharse a otro sitio a buscarse la vida después del decreto que promulgó el régimen fascista. Orsi, por su parte, tuvo que esperar a tener su pasaporte listo, por lo que se pasó un año entero sin jugar. Finalmente pudo debutar en 1928.
EL DELANTERO FUE FELIZ EN LA JUVENTUS. Vistió de bianconero durante siete temporadas y se convirtió en el goleador del primer equipo que consiguió cinco scudetti consecutivos. Por las noches se engominaba y disfrutaba acompañando con la guitarra el acordeón de su compañero en la Juve, Renato Cesarini. Pasó poco tiempo hasta que se convirtió en un italiano más. Almenos es lo que se podría pensar de alguien que fue protagonista destacado de la Copa del Mundo de 1934 que culminó con la azzurra levantando su primera Jules Rimet después de derrotar a Checoslovaquia. Pero resultó que Orsi y los también oriundos Enrique Guaita y Luis Monti nunca serían italianos de derecho pleno. Fueron los únicos tres integrantes de la selección que no recibieron la medalla de oro que les acreditaba como campeones.
Esta decisión no habría sido tan grave si los futbolistas no hubieran sido repudiados en sus países de origen. Los tres se convirtieron en traidores en su patria natal, Orsi y Monti en Argentina, y Guaita en Brasil, y fueron amenazados con no volver a vestir la albiceleste y la canarinha a menos que abandonaran Italia. Pero era en Italia donde todos ellos habían echado raíces. Al final, las circunstancias precipitaron los acontecimientos. Y ninguno de ellos tuvo que decidir nada.
En octubre de 1935 las tropas de Mussolini entraron en Etiopía y el ejército reclamó la presencia de los oriundos pero no la del resto de futbolistas que sí habían nacido y crecido en Italia. Fue entonces cuando Orsi y los futbolistas en su misma situación TOMARON LA DECISIÓN DE LARGARSE. El primero en huir fue Enrique Guaita, acompañado por los también romanistas Alejandro Scopelli y Andrés Stagnari, que se refugiaron en París. Pocas semanas después, se les uniría el propio Orsi.
Sunday, January 15, 2023
LOCO POR EL FUTBOL (2)
En 1958 me hice socio del club mendocino INDEPENDIENTE RIVADAVIA (fundado en 1913.)
A mí me tocó vivir una época de expansión institucional y la remodelación de su estadio, con la construcción de nuevas tribunas, gracias a la gestión de ese gran dirigente que fue Salvador Iúdica. Él me permitió pagar una cuota mensual mínima que me posibilitaba tener libre acceso a todas sus instalaciones y a los partidos cuando los azules eran locales. De visitante me colaba con los jugadores.
En esta etapa de mi vida, lejos de mi casa, el fútbol era un sentimiento de pertenencia, era huir de la soledad y compartir con otros miles de ojos un espectáculo deportivo. Era la revancha de tantos años de no haber podido ir una cancha como lo hacían muchos chicos de mi edad.
Yo iba a los entrenamientos de Independiente y fraternizaba con los jugadores. Sabía de antemano cómo iba a formar el equipo para su próximo compromiso.
Andaba metido en el vestuario, como si fuera parte del cuerpo técnico.
El director técnico leproso era el mítico RAIMUNDO BIBIAN MUMO ORSI (n. 1901), a quien recuerdo vistiendo un jogging azul el que no se lo quitaba ni siquiera para
dormir. Su blanca cabellera, la raya partida al medio, su rostro patriarcal, le concedía una autoridad natural sobre sus dirigidos.
Con él di la vuelta olímpica en aquel inolvidable 1960 después de una larga sequía.
ORSI TOCABA EL VIOLÍN en una orquesta de tango cuando el fútbol lo atrapó para hacer de él un autentico crack. Club del retir{{{clubre
EN EL AÑO 1920 DEBUTÓ EN LA PRIMERA DIVISIÓN DE INDEPENDIENTE de Avellaneda. Fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928. Después se marchó a Italia contratado por la Juventus, integrando la escuadra azurra, campeona mundial de 1934.
El clásico rival de Independiente era Gimnasia y Esgrima (fundado en 1908), que también tenía su estadio en el Parque Gral. San Martín. Yo era un leproso de ley pero sabía reconocer la calidad de los jugadores de la contra. Yo admiraba al tripero, VÍCTOR LEGROTTAGLIE, dueño de una zurda incomparable, un futbolista de otro planeta.
En 1959 jugó una corta temporada primera de Chacarita Juniors, pero no se adaptó.
No aceptó ofertas del Inter (Italia), del Real Madrid, del Cosmos (Estados Unidos), de Perú y de Chile. Era un mens sana de alma, en una época en el que muchos jugadores se mantenían fieles a sus orígenes.
Mi locura futbolera se exteriorizó cuando le aposté a un residente de la pensión donde me alojaba que yo era de capaz de tomarme un litro de aceite hígado de bacalao.
Necesitaba plata para presenciar la apertura del Campeonato Argentino de fútbol de selecciones provinciales.
El encuentro inaugural lo vi entrecortado por mis continuas corridas al baño.
El inodoro pasó a ser parte de la tribuna.
Cuando terminó la competencia, Independiente compró el pase del defensor entrerriano AMADEO GÁNDOLA, Con quien tuve una especial relación por ser coprovinciano. Era alto y flaco. Comenzó jugando al hockey sobre patines hasta que lo sedujo la número cinco.
Puso fin a su vida arrojándose de un quinto piso. Tenía setenta y ocho años de edad.
BOCA JUNIORS. “Fue fundado en 1905. La reunión constitutiva tuvo lugar en la casa del joven l Esteban Baglietto, quien fue su primer presidente.
Los colores azul y amarillo se tomaron de la bandera sueca que enarbolaba un barco amarrado en el puerto de la Boca.
MILÁN. La ciudad fue fundada por los celtas y quienes le dieron su actual nombre (600 adC). Fue conquistada por los romanos alrededor del año 222 adC.
INTER. Fundado en 1908 por disidentes del Milán y del Cricket Club.
AC MILÁN. Se fundó en el año 1899, impulsado por la alta burguesía italiana que dominaba el panorama social a finales del siglo XIX. Su presidente Piero Pirelli, mandó a construir el San Siro (en homenaje a un santo), inaugurándolo el 19 de septiembre de 1926.
EL ACCIDENTE DE SUPERGA. El 4 de mayo de 1949, el plantel de “Torino regresaba de Lisboa, donde había disputado un amistoso con el Benfica. La neblina y la lluvia se complotaron para que el vuelo se trocara en el peor infierno. La nave chocó contra la colina de Superga.
River fue el único equipo del mundo que se ofreció para jugar un amistoso a beneficio de los familiares de las víctimas.”
El club turinés utilizó la casaca de la banda roja cuando cumplió los cien años de vida.
Tuesday, January 10, 2023
LOCO POR EL FÚTBOL. (1)
Saturday, September 18, 2021
NO SOY FAMOSO PERO TENGO ALGO QUE DECIR (51)
En la HUMILLACIÓN( el geriátrico en Israel) no había estabilidad laboral. Continuamente se renovaban los planteles. El patrón prefería echar a un determinado número de trabajadores y después volverlos a tomar y en caso de despido no indemnizarlos. Pedir un aumento era un imposible. En un principio cualquier trabajador podía almorzar. Después se dijo que podían hacerlo aquellos que cumplían doble turno. L a comida no siempre alcanzaba: había que conformarse con las sobras.
Yo me podía jactar de ser distinto al resto de los asistentes, si me guiaba por los regalos que me hacían los familiares de la gente que yo atendía. Esto terminó molestando al encargado del personal, quien un buen día decidió pasearme por los otros dos pisos.
A los gerontes no los bañábamos todos los días. Con la práctica íbamos seleccionando aquellos que veíamos que apestaban a orina o que se habían cagado hasta la coronilla.
Para trasladarlos hasta las duchas utilizábamos unas sillas plásticas. el asiento era hueco en su parte central. y había una bacinilla para que las deposiciones cayeran en su interior mientras los lavábamos.
Los asistentes no teníamos una ropa adecuada para entrar a las duchas. por más que yo me cuidaba salía empapado. Un hongo me afectó el dedo gordo del pie derecho. casi pierdo la uña.
A todos los pacientes les poníamos pantalones, lo que nos El problema que había algunas que eran muy gordas y difíciles de sostener. Más de una se nos cayó. Curados de espanto los cargábamos entre dos.
Yo tenía una buena relación con todos los trabajadores. Siempre estaba dispuesto a ayudar, especialmente a las chicas árabes—israelíes, porque los varones de su comunidad se aprovechaban de ellas, recargándolas de tareas, mientras ellos se rascaban.
Estaban las filipinas quienes venían a trabajar a Israel para poder ayudar a sus familias. Con lo poco que ganaban en el geriátrico era una fortuna en su país.
Muchas de ellas se enteraban que sus maridos le habían dilapidado todo en tragos y juergas. Sus historias eran parecidas a la prostituta mendocina, cuyo cafiolo le malgastó en una amante, el dinero que su mujer había ganado en Curazao, donde había viajado para hacer una diferencia y con lo ahorrado pensaba largar el curro.
Como yo respetaba tanto a las árabes israelíes como a la filipinas, no solamente se habían encariñado conmigo sino que me contaban sus cuitas. Una de ellas, estudiante de sociología, antes que me fuera del geriátrico me regaló un libro del escritor de origen húngaro Efraím Kishón, (n. 1928.)
La responsable del lavadero era una adolescente árabe--israelí. físicamente parecía mucho más a sus declarados dieciocho años. Fue hospitalizada un par de veces por intoxicación: su lugar de trabajo no tenía la ventilación adecuada.
Yo hablè con la enfermera jefe y después con el encargado del personal. Nadie movió un dedo por esta chica. También es cierto que ella nunca me ayudó en mis reclamos. no es que tomara el trabajo a la chacota sino que el dinero que ganaba lo utilizaba para sus escapadas a los boliches de Tel Aviv.
En noviembre de 1997 ingresaron en el geriátrico diez nuevos asistentes, todos ellos libaneses cristianos, gente muy respetuosa. Cobraban poco porque comían y dormían en el lugar. Lo que ahorraban lo enviaban a sus familias, para que mejoraran sus viviendas.
Uno de ellos tenía mucho éxito con las mujeres. Farid, no hacía mucho que se había casado. Su mujer se había quedado en la aldea. Tenía toda la libertad del mundo: no solamente se cogía a algunas mujeres del barrio, sino también aquellas que venían a visitar a sus familiares. Rara vez dormía en su cama.
Con él tuve un entredicho porque el muy vago se aprovechaba abiertamente tanto de las árabes como de la filipinas. Hicimos las paces antes que yo me marchara. Me regaló una camisa.
El encargado del personal era un tipo carismático, alto, de buen físico. tenía mucha experiencia en el cargo. Con cuarenta y cinco años edad había reincidido en el matrimonio con una mujer mucho menor que él y con quien tenía tres hijos de corta edad.
Algunas asistentas se mostraban dispuestas a mantener algún flirt con él, pero el tipo se mantenía al margen de todo esto: no quería complicarse con estas mujeres, quizá porque las consideraba inferiores, no merecedoras ni siquiera de un polvo sin pretensiones. En cambio, se perdió por la joven que enseñaba manualidades. La acosaba de tal manera que la mujer, que era casada, renunció al laburo. Como era una buena docente, el patrón obligó al acosador a disculparse y pedirle que la joven retomara su tarea.
La acosada era hija de iraquíes. a pesar de haber nacido en israel hablaba a la perfección el idioma de sus mayores. fanática de la música árabe, ponía el pasacasete a full, a punto de aturdir. había que rogarle que bajara el volumen.
Por ella supe de la existencia de la cantante egipcia UMM KALZUM (n. 1904), una de las más veneradas en el mundo musical árabe, quien desde niña demostró tener un gran talento para el canto. a los doce años, su padre la vistió como un chico para que pudiera actuar en su orquesta.
A fines de 1997 a la enfermera jefe, la echaron por gorda y fea. en su lugar vino una pendeja físicamente potable, y profesionalmente solvente. A pesar de estar casada estaba decidida a pecar con el encargado del personal. Este se mantuvo a la defensiva. pienso, que aún estaba fresca en su memoria la mala experiencia que había tenido con la profesora de manualidades.
La nueva enfermera jefe, me tenía mucho aprecio y fue la que más lamentó mi partida.
JAMES PARKINSON. médico clínico, sociólogo, botánico, geólogo, y paleontólogo británico (n. 1755). en 1817 describió la enfermedad que lleva su nombre.
ALOYSIUS ALZHEIMER. psiquiatra y neurólogo alemán (n. 1864). identificó por primera vez los síntomas de la enfermedad en una paciente que trató en 1901.
EL CIRCO RELIGIOSO. Yo no tengo duda alguna que la religión es la cosa más perversa y que mayor daño le ha provocado al hombre a lo largo de los tiempos.
El catolicismo alentó el odio entre los hombres especialmente contra los hebreos. Fue el artífice del crimen organizado a través de las cruzadas y la inquisición, entre otras linduras sacrosantas.
El judaísmo con todos sus defectos nunca se nutrió del clientelismo religioso. al contrario, siempre le puso escollos a quien se quería convertir. De todos modos, tenía sus mambos con aquellos que osaban tener un pensamiento crítico con respecto a la fe.
LA HUMILLACIÓN se vendía como una institución ideal para el religioso. Sin embargo, todo estaba montado en una vil patraña. Hasta se toleraba la agresión física a los ancianos, quienes se callaban por temor a las represalias.
Un árabe israelí y un ruso se pasaron de la raya: una asistente los denunció, para no verse comprometida. Varios abuelos presentaban hematomas en distintas partes del cuerpo. Los imbéciles fueron despedidos, y unos meses después, reincorporados. Eran mano de obra barata. Yo también lo era pero no pegaba.
Ell maltrato no era exclusivo de la Humillación. En uno de los geriátricos de la CGT—Histadrut, una joven árabe quemó con agua hirviendo a una anciana a la que estaba bañando. Quizá lo hizo porque en su propia casa le dijeron que los israelíes eran culpables de sus desgracias.
Cuando yo llegué a la Humillación había dos jóvenes rabinos que se encargaban en controlar el kashrut y darle apoyo espiritual a la gente del lugar. Uno de los religiosos era un gordito jovial, tenía muy buena onda con todos. El otro era alto, delgado, callado y especulador. éste le ayudaba al boss a ponerse los tfilim.
Una vez que el negocio se hubo afianzado, el dueño de la humillación decidió rajar a uno de los zánganos.
el gordito macanudo, que se llamaba saúl como yo, le sirvió en bandeja al iraquí la oportunidad de despedirlo.
El gordito jovial se había calentado con una asistente. Como la chica le daba bola una noche se vino al geriátrico y se la trincó en la sección ropería.
La seducida había nacido en Bujara, Uzbekistán, donde nuestros orígenes datan de los tiempos del imperio romano.
La asiática, que era tartamuda, cubría el tercer turno: de veintidós a seis de la mañana. Se corria la bolilla que era ninfómana.
La chica, a sus veintidós años, tenía un lindo físico. Una vez la vi
calentando a un geronte: mientras ella le ponía el pañal, el pobre tipo le acariciaba una teta. La tartamuda se reía feliz: le daba un poco de alegría a quien ya manoteaba el más allá.
Era tan buena samaritana como la changuita que conoci en Capilla del Monte.
Una noche, los jadeos del rabino y la tartamuda, llegaron a oídos de un asistente árabe israelí, a quien la gurisa lo había rechazado un par de veces.
Ella no quería complicarse la vida porque el tipo estaba en pareja con una israelí que también trabajaba en la Humillación.
El celoso encontró la forma de vengarse deschavándolos ante el encargado del personal. El rabino y la ninfómana fueron a parar a la calle.
El rabino sobreviviente se convirtió definitivamente en el alcahuete del patrón.Se cuidaba de no disgustarlo. Dejó de cuestionar cualquier irregularidad, inclusive la no observancia del kashrut.
A mediodía se daba una vuelta por el hogar. Bajaba a la cocina y se ahorraba el almuerzo.Y a fin de mes venía a buscar su sueldo. no tenía problemas de conciencia.
Varias veces me pidió que pusiera el ojo en la distribución de los platos y los cubiertos, para que no se mezclaran los destinados a los lácteos con los cárnicos. yo me hacía el desentendido: no era esa mi función. tampoco era un tema de mi interés.
Yo tuve que trabajar para las pascuas-- pesaj de 1998. Uno de mis compañeros, un ruso que vivió muchos años en Australia, tuvo la infeliz idea de hacer emigrar cuando ya era un sesentón.
El me reprendió cuando vio que yo comía pan común que me había convidado un asistente árabe, y no pan ácimo—matzá. No le respondí para no entrar en disquisiciones filosóficas-religiosas.
A la hora de la cena no se pudo juntar el número suficiente de hombres para la oración. Hubo que recurrir a los cristianos libaneses para poder legalizar el circo.
El ruso – australiano--israelí, se dio cuenta tardíamente, que entre los que invocan a dios sobran los hijos de puta: lo despidieron mientras se estaba restableciendo de una apendicetomía.
BNEI BRAK. fundada en 1924 está situada en la periferia sur de tel aviv. forma parte de la zona metropolitana conocida como gush dan.
PETAJ TIKVA. fundada en 1878 se halla en el centro del país y tiene una gran actividad tanto industrial como comercial.
la vida es una fotocopia.
LA MUERTE EN EL INODORO. La Humillación era, como la mayoría de los geriátricos, una verdadera yacija donde se amontonaban ancianos, no tan viejos pero incapaces de movilizarse por sus propios medios; y los que estaban totalmente idos. aquí no se hacían diferencias entre los que pagaban la internación, de aquellos que estaban a cargo de la seguridad social. todos tenían el mismo destrato.
Había una asistente grandota y de una fortalece increíble, la ucraniana era bruta y capaz de matar de una palmada. No sabía una palabra de hebreo. la tenían porque era barata. Su hija estaba muy bien conceptuada. ambas mujeres vivían solas. El marido de la ucraniana no quiso hacer aliá. se divorciaron antes del viaje.
Yo compartía con la ucraniana bruta el cuidado de los ancianos a la hora de las manualidades.
Un día, lo recuerdo como si fuera hoy, una de las mujeres le pidió a mi compañera que la llevara hasta el baño. La sentó en el inodoro y se fue a tomarse su descanso.
En eso, se me dio por mirar en dirección al baño y vi que la silla de ruedas permanecía en el mismo lugar. Disimuladamente me acerqué hasta la entrada del baño .La anciana estaba recostada sobre una de las paredes del beit shimush, que era más largo que ancho. No me hizo falta tomarle el pulso para darme cuenta que estaba muerta.
Yo seguí con mi rutina. Nno estaba para complicarme la vida, menos en un ámbito como éste, donde todo se tapaba con tal de resguardar el negocio.
Ni bien la ucraniana bruta volvió al salón, yo me fui al descanso de treinta minutos.
Uuna hija de la fallecida que no estaba satisfecha con las explicaciones que había recibido sobre la muerte de su madre, empezó a indagar al personal. Todos
habíamos sido instruidos lo que debíamos contestarle. finalmente la mujer se dio por vencida y nunca más se la vio por la humillación.
Recordé al tío que se había muerto sentado en el inodoro de su casa.
En la Humillación se contrataba personal sin tomar en cuenta sus antecedentes, y casi no se observaba su conducta, salvo que cometiera una falta muy grave, o no fuera del agrado del encargado del personal.
Había una moscovita desprendida del rebaño comunista que había llegado al país en 1995. Tenía menos sensibilidad que un guardián de un campo de concentración.
La moscovita insensible tenía treinta años de edad, ojos saltones e inexpresivos y un pasado de bailarina clásica, que ya no se le notaba: se había ensanchado de todos lados. Estaba casada en segundas nupcias con un compatriota suyo, médico de profesión, que estaba revalidando su título para poder ejercer la medicina en israel.
En un principio ella se mostró abierta conmigo y me contó que su primer marido había sido un musulmán con quien no había tenido hijos. ahora tenía una nena.
Su mayor frustración era haberse visto forzada a dejar la danza por una lesión en un pie.
La buena relación entre nosotros, duró muy poco. Ella hacía el segundo turno y un día que yo me había quedado a hacer horas extras, la mandé a pasear con familia y todo cuando vi cómo maltrataba a los ancianos que estaban a su cargo.Era capaz de negarles hasta un vaso de agua. La denuncié a la patronal por abandono de persona.
Yo me fui de la Humillación y ella seguía en el mismo puesto y manteniendo idéntica tesitura. ¿por qué la iban a echar si la mina era barata?
La moscovita insensible se había hecho muy amiga del ambulanciero, un muchacho árabe-- israelí, que estaba casado y tenía tres hijos. Su familia vivía en un kfar cercano a Haifa. La visitaba una vez por mes. El trabajo se lo consiguió un hermano suyo, que era enfermero profesional en un hospital en un hospital de Tel Aviv, Por las tardes cumplía un turno en la Humillación.
Un día corrió el rumor que a la moscovita insensible y al ambulanciero los habían encontraron cogiendo en una de las habitaciones aprovechando la ausencia de sus inquilinos.
Era comprensible: la mina era muy joven y su marido se pasaba todas las semanas fuera de su casa, cumpliendo residencias hospitalarias.