Sunday, September 1, 2019

NO SOY FAMOSO PERO TENGO COSAS QUE DECIR (10)


Contaré mi vida antes que la parca se anticipe

 Escasos pergaminos en el pasado argentino

LAS INMIGRACIONES NO FUERON  PROSAPIAS DE  ILUMINADOS.

 

LA PRESIDENCIA DE URQUIZA fue considerada como el periodo fundacional de la colonización agrícola .En esta etapa se firman los primeros contratos para colonizar tierras en Corrientes (inicia este tipo de colonización después de Caseros) y Entre Ríos.
Uno de los mas importantes fue el acordado en 1853 por el colonizador AARÓN CASTELLANOS y el gobierno de la provincia de Santa Fe: en setiembre de 1856 se funda la COLONIA ESPERANZA. En ella se establecieron unos mil inmigrantes de procedencia francesa y suiza.
Gracias a la propaganda de Castellanos, comenzaron a llegar otros grupos de colonos, especialmente para afincarse en tierras públicas. Las colonias en el centro y sur de Santa Fe, fueron el inicio de una experiencia que luego se extendería a Entre Ríos.
En la provincia de Bs As, en 1855 se establecieron las dos primeras colonias agrícolas en CHIVILCOY.
El problema se planteo cuando se completo la distribución de las tierras incorporadas tras la "CONQUISTA DEL DESIERTO" y se produjo la creciente valoración de la propiedad.Para 1887, los proyectos de colonización agrícola fueron abandonados; ya no se fomentaría la inmigración de pequeños propietarios, sino de trabajadores asalariados, artesanos y profesionales.
Esto llevó al gobierno a reorientar sus políticas migratorias.
A las garantías otorgadas por la Constitución y por la Ley de Inmigración de 1876, el Estado agregó el otorgamiento de anticipos para pagar los pasajes o pasajes gratuitos, alojamiento por 5 días en el HOTEL DE INMIGRANTES (aquí estuvo mi padre), oficinas y consulados instalados en los países extranjeros, traslado hasta el destino final y ayuda para conseguir trabajo.
 (Monografias.com Enviado por Alejandro)
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 Un país en el que un dicho popular sostiene que «acá no hay racismo porque no hay negros», tiene un problema con la discriminación. Ignacio Kilich (1995) observa que, implícitamente, ese dicho afirma la existencia subterránea del racismo, y al mismo tiempo, describe la ausencia de negros como si estos-africanos que llegaron a constituir un tercio de la población urbana a mediados del siglo XIX, hubieran desaparecido por voluntad propia cuando, en realidad, fueron víctimas de las guerras y de la marginalidad social.
Pero a fines del siglo XIX, la situación empezó a cambiar: la sociedad local se hacía cada vez mas conflictiva; reclamos de colonos, obreros, radicales, huelgas. Como demuestra Lilia Ana Bertoni (1997) «muchos cambiaron el credo de la tolerancia por él de la desconfianza. Acusaron a los «malos extranjeros» -en principio sólo anarquistas - y reclamaron unidad y no diversidad y pluralismo.
Ya en 1902 la «LEY DE RESIDENCIA», autorizando al gobierno a deportar extranjeros, sentó un precedente que se completó en 1910 con la «Ley de defensa nacional» que versaba sobre la admisión de extranjeros y limitaba la difusión de ideas y propaganda política. En un primer momento, la discriminación hacia la población indígena también fue amplia y científicamente justificada: el indio era  el enemigo de la élite que afirmaba una identidad nacionalista. En un segundo paso, el enemigo fue el inmigrante desagradecido.
A fines del siglo XX, coexisten nuevos mitos, nuevas percepciones del «otro». Desde la mitad del siglo XX, la disminución de la inmigración europea trajo aparejados dos nuevos fenómenos: por un lado la inmigración de países limítrofes (Bolivia, Paraguay, Chile) más Perú, que paulatinamente representa la mayor parte de la inmigración argentina, por otro lado se inicia la emigración argentina, que se dirige principalmente a EE.UU. y Canadá y, en menor medida, a Europa. Esta emigración, iniciada en los años setenta, está en aumento, convirtiéndose en un aspecto característico de una sociedad que, a pesar de todo, sigue considerándose como una sociedad de origen inmigratorio.
(journals.org)
A PRIMERA OLEADA
Las primeras familias judías Llegaban a la Argentina a bordo del VAPOR - WEISER "una comunidad entera, eran 136 familias que totalizaban más de 800 personas conducidas por el rabino Aarón Goldman.
Llegaron flacos, pobres y sucios desde su Rusia natal. Era gente aislada, de rezos prolongados y apegada a su fe.
Se instalaron en el Hotel Del Inmigrante, en donde no tardaron en sacar a relucir sus candelabros, el samovar, los libros santos y la copa de vino ritual.
Sus tradiciones no tardarían en impactar en las sencillas costumbres locales, en cuestión de hábitos raros nadie había llegado tan lejos como estos rusos.
Las tierras que se le habían prometido ya no estaban disponibles y este contingente es trasladado en tren hasta la localidad de Palacios (Provincia de Santa Fe).
En 1862 se constituyó en Buenos Aires la primera institución judía oficial, la Congregación Israelita, que reunió a los judíos llegados de Europa occidental.
La población judía se divide en dos grandes grupos: los sefardíes y los ashkenazi.
Los sefardíes son aquellos judíos de origen español, los que llegaron a la Argentina eran marroquíes, damasquinos, alpinos y los de habla judeo-española, que se expresaban en "ladino" (una especie de español antiguo). La mayoría permanece en las ciudades y se dedican al comercio.
Los ashkenazis eran originarios del este de Europa, hablan IDISH y fueron mas conservadores de sus tradiciones. Se radican en el campo.
DONDE SE UBICARON
Sin darse cuenta judíos ricos y necesitados se aglutinaron en el barrio de Once. Allí se juntaron peleteros, sastres, remendones, casas de comidas típicas y comercios fragorosos. La sinagoga y la institución para ayudar a los desamparados también tomaron lugar en el mismo barrio.
Los judíos observantes siempre intentaron ubicarse cerca del templo, pues en la celebración de una de sus fiestas, el SHABAT, no podían dirigiese a él en transporte alguno sino a pie.
Villa Crespo, Almagro, La Paternal, Caballito, Flores y Barracas también tentaron a la comunidad.
Pero es en Once donde se concentra el sabor y el espíritu de la vida judía. Es allí donde el perfume mezclado del koilech y los béiglaj tienta desde las confiterías a los muchachitos que concurren al templo, cubierta la nuca con el kkipá.
LA SEGUNDA CORRIENTE
Hacia 1880 y hasta la caída del régimen zarista, la situación de la comunidad judía de la Rusia meridional se fue tornando cada ves más intolerable. Las persecuciones religiosas, los impuestos, los impedimientos para ejercer libremente sus profesiones, las trabas para acceder a las tareas agrícolas, fueron acorralándolos en zonas de residencias miserables permanentemente hostigadas. La situación culmino en expulsiones y matanzas, y en la necesidad de buscar otras tierras.
En 1881, por decreto del gobierno de Roca, se promovió la inmigración israelita. La ley de 1887 que autorizaba la entrega de pasajes financiados se publicita por toda Europa y llego a los conocimientos de los judíos ruso. Debido a esta iniciativa llega al país el contingente del vapor Weiser, que tras innumerables avatares, desembarco en tierras de Santa fe, cerca de la estación Palacios.
LA DECEPCIÓN de este grupo fue grande ya que sus expectativas se cumplieron solo en mínima parte. Vivieron en vagones o en chozas de lata, casi sin herramientas ni provisiones ni abrigo.
Las quejas de los colonos ante el propietario de las tierras, que no había cumplido sus promesas y la resistencia de este a aceptar costumbres tan extrañas fue generando un conflicto que se agravo por las discusiones internas del grupo. Las familias comenzaron a dispersarse, algunas hacia la ciudad de Sta. Fe y otras hacia la Capital y los pueblos circundantes.
LOS JUDÍOS VENIDOS DE MARRUECOS fundaron en 1891 la Congregación Israelita Latina, primera entidad sefaradí de la Argentina, y los venidos de Europa Oriental crearon en 1894, también en Buenos Aires, la Jevra Keduschá, llamada posteriormente AMIA.
En 1891 con 2.000.000 de libras esterlinas, Hirsch fundo una sociedad anónima, la Jewish Colonization Association, que obedecía a la intención de establecer en el litoral argentino un firme núcleo judío, para luego transformar esta zona en un Estado Israelí. A esas colonias, llegaron en 5 buques, 1435 inmigrantes que iban a distribuirse en las tierras en Santiago del Estero, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe. Allí con mayor o menor fortuna, fueron brotando cerca de 20 colonias que, a lo largo de los años, sufrieron varios desprendimientos. En ellas los judíos repitieron las dificultades de otros grupos de inmigrantes, agravados por el hecho de que la JCA desalojo a los que no cumplieron sus contratos y expulso a los elementos que considero indeseables. La primera colonia fue MOISESVILLE, en Santa Fe, "la madre de las colonias", llamada sorprendentemente "Jerusalén Argentina".
Para 1899, la comunidad tenia 16.000 personas. A partir de 1900 el numero de inmigrantes creció, el pico se produjo al estallar la guerra RUSO  JAPONESA. Según departamento de Inmigración, en 1905 llegaron 10.000 judíos, entre ellos venia la mano de obra calificada.
EL JUDIO Y EL CAMPO
En esas colonias se conformó un misterioso tipo de personaje llamado "GAUCHO JUDÍO", sin resignarse a toda su cultura, se fue incorporando al estilo de nuestro hombre de campo tomaba la contextura y el color de los que viven al aire libre, como la mayoría no dominaba este tipo de tareas, laadministración de las colonias les pudo instructores criollos que les enseñaron a atar los bueyes y manejar el arado.
A sus antiguas costumbres se añadieron el asado, las alpargatas, las bombachas, las fajas y el pañuelo. La mayoría de estos "gauchos" ccorrespondían a los judíos que llegaron a la Argentina a través de la Jewish Colonization Association, inicialmente sólo unos mil y en su mayoría desde Rusia. Llegaban a su "Tierra Prometida", como llamaron al territorio de Entre Ríos. Es allí donde establecieron sus primeras colonias de trabajo: Clara, San Antonio, Yatay, y más tarde, Lucienville, en el centro de Basavilbaso. Así, a comienzos del siglo XX, Entre Ríos llego a tener cerca de 170 amplias colonias judías, pero sus moradores aún conocían poco el lugar, y sus costumbres, de modo que buscaron introducirse en la zona.
ACTIVIDAD ECONOMICAS
La actividad básica de todas las aldeas, se centro en los productos de granja, la industria quesera y lechera, la cría de ganado para frigorífico y todo tipo de cultivo industrial.
En el país comenzaron a desarrollarse las cooperativas rurales, organización que impulso a las colonias. Las cooperativas anticipaban dinero las colonias, les proporcionaban semillas, carros, herramientas y artículos a menor precio, vendían en común los productos de la tierra y mantenían hospitales, bibliotecas, cementerios y centros culturales.
Aprendieron a hacer hornos de barro, lo que les permitió remplazar la dura galleta por pan fresco.
La dificultad y la falta de experiencia se fueron superando y los judíos encontraban en nuestra tierra la alegría de vivir con trabajo y sin esclavitud.
Hubo, también, judíos que desarrollaron durante el largo siglo y medio desde su llegada a estas tierras, todos los oficios y profesiones: periodistas, médicos, abogados, investigadores, actores, artistas, músicos, comerciantes, industriales, maestros, etc.
EL ANTISEMITISMO EXISTE TAMBIÉN EN ARGENTINA, en un marco influido por la gran inmigración de judíos y la presencia de una extensa comunidad y de un relativamente amplio mestizaje de los judíos con otros grupos de la población. ARGENTINA ES EL ÚNICO PAÍS DE AMÉRICA EN DONDE SE EJECUTÓ UN POGROM (matanza de judíos) en 1919, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen.  En 1910, el senador nacional Manuel Láinez llegó a presentar un proyecto de ley para la expulsión de los inmigrantes sirio-libaneses en el Congreso, así fueran cristianos, musulmanes o judíos.
 Las guerras, el hambre, persecuciones políticas, religiosas o ideológicas, fueron algunas de las razones a las que obedecieron las distintas corrientes migratorias que llegaron a la Argentina durante su historia. Hubo tres nacionalidades protagonistas, italianos, españoles y en tercer lugar la inmigración sirio libanesa. Las estadísticas indican que entre los años 1871 y 1880 ingresaron al país 672 personas, cifra que entre 1881 y 1890 aumenta a 3.557, sin que en estos ingresos se registran salidas. En este marco, hubo un incremento permanente de ciudadanos sirio libaneses desde 1896 hasta fines de siglo.
Pero a comienzos del siglo XX la inmigración árabe fue aún mayor. Por ejemplo en 1910 ingresaron 62 mil sirio-libaneses, y en 1912 se alcanzó el punto máximo con 19.792 inmigrantes. Un aspecto a destacar con respecto a esta oleada migratoria fue su gran aporte en el sacrificio y el esfuerzo. Para ellos, la cultura del trabajo era la única realidad posible. Un estudioso en el tema, Roberto Mustafa Ale, autor del artículo “Los inmigrantes árabes en la Argentina”, lo explica: “La corriente inmigratoria procedente del ex Imperio Otomano la formaban árabes libaneses y sirios, cristianos y musulmanes. Eran campesinos, jornaleros, agricultores y braseros. Llegaron como peones de pala y pico y en corto lapso de tiempo prosiguieron como buhoneros y pequeños comerciantes, de férrea voluntad y de notable disciplina“.
( vida positiva)
(Todos los capítulos en: elhombredelamemoriacorta.blogspot.com)