EN
MENDOZA ME ALOJÉ EN LA CASA DE VIOLETA. SU FAMILIA ERA SEFARADÍ, NADA QUE VER
con la de Concordia. Era gente humilde, de buen corazón y sin ningún
mambo con respecto al
asquenazi.
Con la mendocina viví una situación muy
particular. Una madrugada la pendeja
entró a la habitación que yo compartía con su hermano, que también había
estado conmigo en Villa Alemana. La piba vestía
un baby-doll rosa dejando ver
toda su
mercadería.
Pensé
en Mi Lolita y mi conciencia pajera gritó: “¡No!” Le expliqué que yo no
coleccionaba vírgenes y no
estaba en mi ánimo hacerla sufrir.
Aceptó a regañadientes y regresó a su cama.
En
la Terminal de Ómnibus de Mendoza me despidió un grupo grande de janijim. Me fue difícil ocultar mi emoción
viendo tantos ojos llorosos. Hoy, a más
de cinco décadas de ese adiós
interminable, siento la misma vibración, como si el tiempo me regresara al
lugar del que partí para no regresar jamás.
[SANTIAGO. De acuerdo
ciertas investigaciones arqueológicas, se cree que los primeros grupos humanos se establecieron 10.000 adC.
La capital trasandina fue fundada por Pedro Valdivia (n. 1500),
el ] 12 de febrero de 1541. La ciudad lleva el nombre del santo patrono de España.
VALLE
DE LIMACHE (Peñasco del brujo). “Los primeros habitantes de la zona fueron los picunches, quienes vivían en
pequeños caseríos, tenían una agricultura basada en la agricultura. y una
ganadería dedicada principalmente a las llamas y guanacos.”
Valparaíso.
Fue colonizada en 1536 por el andaluz Juan Saavedra uno de los integrantes de la fuerza
expedicionaria que comandaba Diego de Almagro (n.1475.)
Soldados
del navegante genovés Juan Bautista Pastene (n. 1507), la llamaron “Valle del
Paraíso.” Con el uso, se transformó en Valparaíso.
VIÑA
DEL MAR. Nació de la fusión de dos haciendas: las Siete Hermanas y Viña del Mar
(1580.)
UNIDOS
PARA SIEMPRE. El 27 de febrero de 1964, yo estaba de vuelta en Mar del Plata. El encuentro con Mi Lolita fue inolvidable. Ella se abrazó a
mí temblando como si estuviese sufriendo una convulsión. Le conté que había decidido abandonar a la Coordinadora Apartidaria y que me iría
a vivir a la Capital Federal. Mi Tía la menor, me había ofrecido su casa. Yo consideraba
conveniente irme de Mar del Plata para
que sus padres dejaran de acosarla,
que
pensaran que nuestro noviazgo se había
terminado. la casa de Mis Tíos, ocupé
el altillo en la que Mi Hermano
había desflorado a la prima.
Me
anoté en la carrera de Periodismo que se
dictaba en el Museo Social Argentino (MSA). Mi Padre, a través de un conocido suyo, me consiguió una changa sabatina
en
La Plata, bien paga por cierto, teniendo en cuenta lo poco que hacía: tenía que
entretener a un grupo de niños ricos.
Yo a Mi Lolita la extrañaba horrores. Las veinticuatro horas del día me las pasaba pensando en ella. Le escribía todas las semanas. Mis
cartas tenían formato de libros. Ella me contestaba de la misma
manera.
Ambos
fantaseábamos en tener una vida en
común, sin moros en la costa.
En
una de sus respuestas, dibujó a un bebé
llorando y un epígrafe: “Es
nuestro hijo....”. Me quedé
pasmado. Era una niña
para que pensara en la
maternidad.
Yo
estudiaba de noche. Digamos que iba a
clase. No le dedicaba mucho tiempo al estudio.
Nunca fui un tipo constante por mi falta de concentración.
La
mayoría de mis compañeros del MSA
tenían doble apellido. Yo era el
único ratón. El más famoso de todos era
Nicanor González del Solar, jugador de rugby e integrante de la
selección nacional. En ese momento
estaba cumpliendo con el servicio
militar en una unidad capitalina.
Dormía
en su casa y tenía permiso para venir a clase.
Años después me lo encontré en
Mar del Plata, estaba irreconocible:
había cuadruplicado su masa corporal.
Otro compañero que tuvo su cuarto de hora de fama, fue Arturo Ravina,
hijo de un dirigente socialista. Él
también se dedicó a la política
Yo
comulgaba con el ideal socialista.
La desilusión me llegó
con la caída de esa cooperativa modelo que fue El Hogar Obrero fundado el 30 de julio de
1905 por iniciativa de los médicos Juan Bautista Justo (n. 1865) y Nicolás
Repetto (n. 1871.)
Yo
nunca me imaginé que algo tan puro en su esencia, terminara en la lona y con miles
ahorristas estafados.
Esta
carrera era un hobby para la
mayoría de mis compañeros. Todos los varones tenían otras ocupaciones:
unos trabajaban y otros seguían estudios universitarios.
Prosperar
en el Periodismo no siempre es cuestión de talento.
Para
las chicas de corazones solitarios el
MSA funcionaba como una agencia
matrimonial. Todas habían padecido alguna
desilusión y buscaban encontrar un
nuevo príncipe azul.
Para
sacudirnos la modorra que provocaban las clases teóricas, decidimos editar
una
publicación totalmente artesanal. Me valió la experiencia de cuando fui parte
de
la redacción de la revista de los graduados del Nacional de Concordia.
El
MSA estaba a una cuadra y media del cine arte Lorraine, donde se proyectaban películas de culto, en versiones completas y sin censura, gracias
al auténtico demócrata que gobernaba el
país: ARTURO ILLIA (n.1900.)
Más
de una vez me equivoqué de puerta: en
vez de entrar a clase terminé
viendo una película.
Una
rateada maravillosa fue para ir al Luna Park
donde actuaba el fantástico
ballet creado y dirigido por el coreógrafo y bailarín
ucraniano Igor Moisseiev (n. 1906),
quien
adaptó y revitalizó las culturas de
los calmucos (pueblo mongol), tártaros
( de origen turco de Europa Oriental
y Asia Central) y uzbekos (de
origen túrquido.)
UNA
LUNA DE MIEL INESPERADA. Se habían iniciado las vacaciones escolares de invierno de
1964, cuando recibo una llamada telefónica de Mi
Lolita. Me hablaba desde la casa de su hermana. Se había venido sola a
la Capital Federal. Yo no lo podía
creer. Me cambié de cama. Fue una luna de miel anticipada.
En
la Buenos Aires de los años 60’ el día y la noche se confundían en un continuo
abrazo. De madrugada nos íbamos a cenar
a un típico restaurante porteño. Sus
mesas estaban cubiertas con manteles de papel. En Pippo, fundado en 1936, se
comían los clásicos vermicelli, con
tuco o con salsa verde; las tiras de
asados con papas fritas y ensalada
mixta.
Una
noche salimos de un cine para cruzamos de vereda y meternos en otra sala. Primero
vimos una de las primeras versiones que tuvo el AGENTE 007, De Rusia
con amor, encarnado por el actor escocés
Sean Connery (Thomas Connery. n. 1930).
Después fue el turno de LA REINA
Y SU ZÁNGANO dirigida por un maestro del humor negro, el italiano Marco Ferreri
(n. 1928), con dos protagonistas de excepción: la francesa de ascendencia
rusa, Marina Vlady (Odile Versois Katiana de Poliakoff-Baidaroff
n. 1930), y el italiano Ugo Tognazzi (n. 1922.)
A
Tognazzi, lo conocí personalmente
durante uno de los festivales del cine
internacional de Mar del Plata.
Mi Lolita aún permanecía en la Capital
Federal, cuando Mi Hermano, el
mediano, hizo aliá. Yo quise que
Mi Lolita lo conociera. Nos
desencontramos y me fui solo a despedirlo.
Esa
misma noche se la presenté a Mi Madre,
que había venido de Concordia para estar
un par de horas con el viajero. Mi novia le cayó muy bien. Lo que no se
imaginaba que muy pronto iba ser su nuera.
Después ya no le tiró tantas flores, apenas unos
pétalos.
Cuando
Mi Lolita se volvió a Mar del Plata empecé a visitar a mi futura cuñada que
sufría los desplantes de su novio. Ambos
cursaban la misma carrera universitaria:
Medicina.
El
tipo era un narcisista que solamente
veía su ombligo. A ella le utilizaba los
textos
de estudios, una manera de economizar, para dar curso a la naturaleza tacaña.
Yo
iba verla los días viernes, cuando salía del MSA. Siempre estaba sola.
Una
vez la encontré tirada en la cama, volando de fiebre: se había hecho un
legrado y el fulano no se dio por enterado.
Traté
de convencerla para que terminara con esa relación. Pero estaba tan hecha fruta
que no había forma de hacerla reaccionar. El amor fue esquivo con ella.
Principalmente a partir que sus padres no aceptaron una relación que había tenido
con un joven católico.
Mi
futura cuñada después de graduarse se abrió
camino en la Psiquiatría. Comenzó a frecuentar el
círculo áulico del profesor PICHÓN
RIVIERE (n. 1907), introductor del Psicoanálisis en la Argentina y uno de
los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, y de la Escuela de
Psicología Social.
La
hermana de Mi Lolita se casó con el narcisista y se
fue con él a vivir a
París. Querían progresar profesionalmente.
Unos
años después se separaron. Ni el hijo
que tuvieron pudo salvar el matrimonio. Mi Cuñada, la médica, llevó la peor
parte. Su ex se la sacó de encima
diciendo que la mujer no estaba en sus cabales.
El
Ogro, mi suegro, tuvo mucho que ver en
la historia personal de su hija. Enfermo
de m “El verdadero amor supone siempre la
renuncia a la propia comodidad personal”. Tolstoi.
CORRIENDO
AL ALTAR. Cuando Mi Lolita cumplió los dieciséis años viajé a Mar del Plata para estar con ella. Lo que tenía
ahorrado me lo gasté en regalos. Yo en la casa de Mis Tíos no ponía
una mísera moneda.
En la Estación de Trenes me estaba esperando la
familia de mi novia en pleno. Yo no lo
podía creer. De todos modos la Hipocondríaca se hizo un lugarcito para
lanzarme uno de sus dardos: “Me imagino
que a la nena le trajo un buen presente.”
Mi
Lolita me acompañó hasta mi antigua
pensión, donde me había reservado una habitación. A pesar de todos recaudos a la cumpleañera le prendió la vacuna.
Sólo
queda una respuesta que el preservativo me traicionó. Debía haber demandado al
fabricante, pero ya no tenía la prueba del delito.
En
ningún momento dudé en no asumir la
paternidad. Había mucho amor entre
nosotros, como para no jugarme por Mi Lolita.
Sus padres
intentaron en
vano que terminara con esta historia.
No lo consiguieron. Ella estaba segura de mí.
En
septiembre dio la casualidad que Mi Madre y mis futuros suegros estaban en
Buenos Aires. Fui con Mi Madre a un encuentro con los padres de Mi Lolita. Cuando escucharon de mi boca lo que ya
sabían cada uno de ellos tuvo un comportamiento
diferente. El Ogro se mantuvo distante, como que la cosa no le afectaba, que
era un hecho consumado y punto.
En
cambio, la Hipocondríaca se la jugó de pitonisa: “Usted no sabe el daño que nos ha
hecho. Aprovecharse de una criatura. En
menos de dos años, mi hija lo va a dejar.”
Mis
futuros suegros no me ejecutaron porque no querían cargar con un futuro huerfanito
Los
Padres de Mi Lolita se hicieron cargo de la boda que fue organizada de apuro. La
reunión fue muy sencilla. Ellos utilizaron distintas versiones para ocultar
que mi esposa estaba grávida.
A
pesar de no haberlo invitado el asma vino igual. Mis débiles lagrimales,
trabajaron a destajo. El Abuelo de Sin
Cogote, la
novia de mi cu se encargó del acto
religioso. Se utilizó la
jupá- de SUIM. Vino toda Mi Familia. Me sorprendió la
presencia de Mi Prima, la mayor de las coloradas, estaba en representación de su clan.
A
la mañana siguiente, el 1 de noviembre
de 1964, viajamos a Buenos Aires, para una corta luna de miel. Nos alojamos en el caserón de
Mi Cuñada, la médica, que
estaba en el Pasaje Centenario, a pocas
cuadras de la avenida Rivadavia, considerada la más larga del país con treinta y cinco
kilómetros.
Salvo un día
que fuimos a la cancha de River, el
resto del tiempo nos dedicamos a
recorrer la ciudad de Buenos Aires.
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JUPÁ.
Especie de toldito sostenido por cuatro varas, donde se ubica la pareja mirando
hacia JERUSALÉM. “El acto se hace a
cielo abierto, para que la simiente se multiplique como las estrellas. Al terminar las bendiciones, el novio rompe
una copa con su pié derecho, como una remembranza adicional de la destrucción
del Santo Templo
Muy
cerca del infierno.
El Ogro
había decidido a manejar nuestras vidas. A Mi Mujer yo le
hice una serie de propuestas para alejarnos del infierno familiar: Mi Tía, la
menor, estaba a punto de hacer
aliá; me ofreció su casa que tenía un contrato vigente por
varios años y su alquiler era bajo. Otra
alternativa era irnos a Concordia,
donde ambos podíamos seguir estudiando. Mis Padres estaban de acuerdo. Y de última a Chile.
Mi
Mujer no quiso saber nada de alejarse de sus padres por una cuestión de seguridad. Me consideraba
incapaz de mantenerla y mucho menos ahora que se venía un nuevo comensal.
Pienso
que en el fondo temía a la reacción de su padre. No quería provocar
un nuevo conflicto con él si le decía
que se iba de su lado.
Yo fui cediendo espacios hasta perder
totalmente el control de Mi Familia y de
mi propia vida.
El
Ogro me incorporó al negocio familiar
como a un empleado más. Sin embargo, yo
era parte de una Sociedad Anónima
ficticia, que servía para
descargar gastos inexistente
y evadir impuestos.
El Ogro,
en su avidez descontrolada,
nunca me aportó un solo peso para
mi jubilación, sin importarle que
estuviera perjudicando a su propia
hija.
Mi sueldo me lo pagaba en cómodas cuotas diarias como si fuera un tipo que se dedicaba a
hacer changas. Así no había manera alguna
de planificar la economía familiar.
En
el negocio yo funcionaba como una especie de comodín: se me asignaba el local
menos
rentable pero que tenía un bajo alquiler.
Yo estaba condenado a fracasar y mis enemigos íntimos me tildaban de inútil.
Mi
día laboral se circunscribía a quitarle
el polvo a la mercadería y a leer
mientras esperaba que cayera
algún cliente.
Cuando El Ogro o El Trepador, mi cuñado, el mayor,
me sorprendían leyendo iban
corriendo a decirle a Mi Mujer que se
había casado con un vago.
No
tenía goyete hacer buena letra con ellos.
Empecé a no ser tan puntual a la hora de abrir el local.
(Continuará)