Thursday, March 21, 2019

NO SOY FAMOSO PERO TENGO COSAS QUE DECIR (1)


Contaré mi vida antes que la parca se anticipe.

 MI PADRE Y SUS HERMANOS.   Aarón Rabín,  (n. 1903 en Volinia, Ucrania), tuvo una infancia paupérrima. En su casa escaseaba el trabajo y  se comía salteado.  Mis Abuelos  tenían  cinco bocas que   alimentar,  (tres varones y dos mujeres), cinco cuerpos para vestir y cinco mentes para   educar. Ninguno de ellos terminó la Escuela Primaria. Un día el quinteto  partió para siempre. No volverían a ver a sus padres: Gregorio  y Rebeca,   fueron   asesinados por  hordas ucranianas  aliadas de los  nazis, mientras dormían. 
Mi Padre era    delgado; medía un metro setenta y  tenía lindos rasgos: nariz pequeña, ojos grises y una dentadura perfecta.
Se quedó totalmente calvo   antes de  cumplir los veinticinco años.  Era un mal genético: su hermano Israel, el colorado, y Mis  Dos Hermanos,  sufrieron   alopecia  a temprana edad.
Yo fui la excepción: el primer buraco se me hizo cuando cumplí los  cincuenta años de edad. Se debió a  un estado de estrés  después de un frustrado  viaje que hice a España buscando mejorar la economía familiar.      
 Mi Padre dejó la casa paterna  para no cumplir con el  servicio militar. Servir a su patria    era comprarse un pasaje de ida. El regreso era más que dudoso.
En el invierno de 1924, Aarón  llegó a Palestina, como parte de la Cuarta Alié (corriente inmigratoria). Se integró  una cuadrilla de jóvenes, de ambos sexos,  que
se dedicaba a secar   albañales en el Valle del  Hulda, al Norte del país, y a construir   caminos que sirvieran para  unir  las viejas con las nuevas  colonias de la región.
Mi Padre dormía en carpa lo que hacía que  el descanso  fuera insuficiente.  
No pasaba un  día que  la malaria  o  fiebre palúdica  no  se ensañara  con algún trabajador.   A pesar de su endeblez física, Mi Padre soportó durante diez años el inhumano  trajín hasta que el  paludismo lo tumbó. Tuvo suerte:   tenía una   novia que era enfermera quien inmediatamente le suministró   pastillas de quinina (un alcaloide), evitando  así que la parca se lo llevara  antes de tiempo.

Cuando Mi Padre  se recuperó de la enfermedad,  no quiso seguir arriesgando el pellejo y  viajó  a la Argentina donde ya vivían sus  tres hermanos mayores. Débora, que era la menor,   llegó a la Tierra Prometida, un año después que Mi Padre partiera. Ellos se reencontraron medio siglo después. Los demás ya habían fallecido.
En el año 1971 Mi  Padre regresó   a Israel.  Su esposa  no lo acompañó.  Mi Madre mientras limpiaba la habitación,  que había sido  de uso exclusivo de su marido, (funcionaba como depósito  de mercadería y   oficina),  encontró una carta: era  de  la Enfermera: le anunciaba que ya había nacido  su hijo.
No sé por qué    Mi Padre guardó ese escrito. Y por qué abandonó a esa mujer estando encinta. Yo nunca logré dar con el paradero de mi hermanastro.
A Débora la conocí en 1962, cuando viajé a Israel en un viaje de estudio. Era una mujer que impresionaba por su carácter fuerte.  Tenía un cierto parecido a Mi Padre.  Vivía en Haifa y  estaba casada con Zeev  que era    capataz  de la empresa constructora Solel Boné, propiedad de la CGT—HISTADRUT, y se pasaba gran parte del año  trabajando en Irán, (ex Persia). En aquel entonces el  Gobierno israelí tenía una excelente relación con el shá Muhammad Reza Pahlavi (n. 1919). Después de su derrocamiento, los  nuevos gobernantes se convirtieron en enemigos acérrimos de Israel.     
Mi Tío era cabezón,  tenía una abundante cabellera,  y su fisonomía me hacía acordar a ese personaje de historieta: el Hermano Oso. 
Al ser corpulento tenía movimientos lentos que estaban  en armonía con su forma de hablar.  Elegía cuidadosamente las palabras para no meter la pata y no tener que  colisionar con Mi Tía, que era de reprenderlo continuamente.    
Mis Tíos tuvieron un solo hijo. En general,  el hebreo  blanco asquenazi, no es de cargarse  de muchos críos salvo los religiosos.
Danny  salió muy   parecido a su padre. Se recibió de Ingeniero electrónico en el Tejnión, instituto de alta tecnología y de mucho prestigio en el mundo. Además,  sirvió  en  la Fuerza Aérea.  Fue el único familiar con quien, a través de los años,  mantuve  una linda relación, a pesar de vernos esporádicamente.
Tres décadas después, Mi Hijo, el menor,  también se recibía de Ingeniero electrónico en el Tejnión. 
Los otros tres  hermanos de Mi Padre vivían en la ciudad entrerriana de Concordia. Aquí había una colectividad hebrea  numerosa.

Tíos y  primos   de Mi Padre,  que también  habían emigrado,  se repartieron entre  la Capital Federal, la ciudad santafesina de Rosario y las chaqueñas de Villa Ángela y Roque Sáenz Peña.  
De todos ellos conocí  a  dos de sus primas: que vivían en la ciudad de Buenos Aires. Y al rosarino que tuvo un trágico final: falleció en un accidente  ruta.
Aarón llegó a la Argentina en 1934; se hospedó en el Hotel de los Inmigrantes;  dio como domicilio la casa de su prima  Eva.  Durante el primer gobierno de Perón se naturalizó, beneficiado por una resolución del   ministro del Interior, Ángel Gabriel Borlenghi (n. 1904), quien estaba casado con una hebrea. Después lo siguió Mi Madre.
Aarón pensaba quedarse  a vivir en la Ciudad de  Buenos Aires; pero no  encontró  trabajo.  Viajó  a Concordia.  Tampoco aquí la cosa  venía  fácil.  Entonces se enganchó  en una  cuadrilla que iba  a la siega  del trigo en  la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay.
A  Mi Padre, ya en  la primera paga  le habían metido la mano en el bolsillo. Recibió   lo que el patrón le quiso dar y se  volvió a Concordia.
El mayor de   los hermanos de Mi Padre, Jacobo,  era buhonero--- cuentenik.   Fue él quien   animó a su hermano  a  que se iniciara  en la venta callejera.  No había transcurrido un año cuando  Mi Tío  falleció.   Aarón se quedó con  aquella   clientela a la que   le  podía  fiar y  no verseaba a la hora de pagar.

Hotel de los Inmigrantes. Construido en 1911 por los italianos Udina y Mosca, fue concebido como una unidad funcional destinada a ordenar y regular la corriente inmigratoria. Aquí se alojaron, a través de los años,  cuatro millones de inmigrantes.  Dejó de funcionar en 1953, un año después de la muerte de Evita.
Concepción del Uruguay.  “Fundada el 25 de Junio el 1783, por el político y militar de origen nicaragüense Tomás de Rocamora (n. 1740). En  guaraní significa: ‘Río de los pájaros de las caracolas’.  Esta región estuvo poblada por las tribus  charrúas y guaraníes.”
Concordia.  Fue fundada el 29 de noviembre de 1831. La región  estaba poblada por los pueblos indígenas charrúas y  guaraníes, que se asentaron aquí en el año 900.

 El cuentapropista fue   pionero  vendiendo  en cuotas. Mi Padre   comenzó con telas y ropa interior para hombres. A medida que ampliaba su cartera de clientes, agregó ropa de confección: camisas, pantalones, trajes e  impermeables para ambos sexos. Cuando Evita regaló   máquinas de coser a las mujeres de escasos recursos, la venta de telas cobró  un notable auge. 
Mi Madre tuvo  su   Singer, sólo que le dio  poco uso.

 Aarón viajaba de dos a tres veces por   año a la Capital Federal para comprar la mercadería. Su lugar de referencia era el barrio de  Once, donde se concentraban   gran parte de la  comunidad hebrea y los negocios mayoristas.

Mi Padre comenzó pateando  calles. Después las pedaleó. Se  hizo de  un sulky y, finalmente,  se compró una voituré Ford.  El coche era de dos puertas pintado de marrón claro, con un baúl atrás donde   ponía los pedidos y las muestras. El techo era una   lona negra.   Siempre   faltaban  las ventanas. No sé si alguna vez las tuvo. No  tenía alarma, ni seguro,  tampoco  encendedor  y mucho menos   radio. Mi Padre jamás lo  chocó ni nadie se lo robó y  pocas veces se  le empacó.  El encendido se hacía problemático en invierno.  Entonces  Mi Padre seducía al motor  con una manija que introducía en un agujero que estaba   debajo del radiador. Era como meter un dedo  en una  vagina deliciosa: enseguida arrancaba. Al coche  lo guardaba en el garaje de casa. En la pared le había hecho una  especie de canaleta, para que el paragolpes encajara justo y permitiera cerrar el portón sin dificultad.  
No fueron muchas las veces que Mi Padre   llevó a su familia  a pasear en el carro.  Siempre estaba ocupado.  Al menos es lo que nos  decía. Él sabía que su esposa no  era  una mujer de pedirle cuentas   de lo que hacía afuera, aunque sospechara de su infidelidad.
Singer.  Empresa  neoyorquina fabricante de máquinas de coser  fundada   por Isaac Merrit Singer y  el abogado Edward S. Clark en 1851.
Tejnión. En este  Instituto Tecnológico, fundado en 1924, se han graduado la gran mayoría de los ingenieros, arquitectos y urbanistas del país. En las últimas décadas, se le han agregado las  facultades de Medicina y Ciencias de la Vida.

Aarón era afable y paciente con sus clientes, mujeres en su gran mayoría. Aquellas  que estaban  aburridas de la vida  rutinaria,  encontraban en él   con quien platicar. Algunas  consiguieron meterlo en sus lechos.  De esto no me cabe  la menor duda.
Mi Padre volvía muy tarde del trabajo. Siempre cenaba sólo. Mi Madre se  habìa cansado  de esperarlo. Ella  acostaba a  sus hijos, se quedaba un rato a leer y después se iba a dormir. Mi Madre cuando se casó estaba  en la flor de la vida.  La mala relación con Mi Padre la fue  vaciando  por dentro  hasta transformarse en una zombi: le daba lo mismo coger que soportar la abstinencia. 
Mi Madre más de una vez tuvo  ganas  de cornear a su marido.  Pero no estaba  en su ánimo ponerse  en la boca de sus conocidos. En  Concordia era muy difícil para

una mujer esconder  su adulterio. En la colectividad hebrea se sabía todo. Y si no  se inventaba.
Yo era el único miembro  de la familia que estaba en   casa cuando Mi Madre me mandó a buscar a su médico de cabecera porque  estaba cursando una fuerte  gripe .  Ella era muy débil de los bronquios.  De ella heredé mi asma, según  nos  decían los entendidos en enfermedades  respiratorias.    Como no teníamos  teléfono lo  tuve que ir  a buscar personalmente. El médico entró a   casa con la confianza  que le daba el estrecho conocimiento entre  él y la paciente. 
Lo  primero que hizo el tordo fue  echarme del dormitorio. Yo  me ofendí.  Me fui  hasta la  cocina  puse la radio  a todo volumen y me volví hasta el hall, para ubicarme frente a una puerta que me permitía  pispiar  lo que acontecía en la alcoba.
El médico se quitó el saco mientras platicaba animadamente con Mi Madre. Hablaban en castellano ya que él no sabía idish.  
Ella se desprendió  los botones de la parte superior del   camisón. No llevaba   corpiño. No pareció sentirse incómoda cuando dejó al descubierto sus hermosos senos. Bellas decoraciones  en un cuerpo desaprovechado.
 El médico de cabecera  se sentó  al borde de la cama. De su  maletín sacó  una especie de corneta  acústica y  una  servilleta de tela y los colocó sobre la  espalda de la paciente.  Apoyó su oído para escuchar si tenía sibilancias, algo habitual en ella cuando se resfriaba.   Un par de veces le ordenó a mi madre  repetir “treinta y tres”.  
Después cambio de posición: deslizó sus manos en una  zona cercana a  sus  pechos.  A Emma  le gustó  la maniobra porque su blanca tez   blanca  se había coloreado.
Cuando el médico  comenzó a escribir en un    recetario  me di cuenta que la función había terminado.   
Mi Madre durante mucho tiempo siguió tratándose con   su Médico de cabecera. Siempre iba sola a las consultas.
“Diga Treinta y Tres”.    Esta  expresión la puso en práctica el médico francés Renée Laennec,  (n. 1781), quien   fue  el inventor  del estetoscopio (1819.)

No comments:

Post a Comment