Monday, May 17, 2021

NO SOY FAMOSO PERO TENGO ALGO QUE DECIR (40)

 MI VIDA Y SUS INFIERNOS

Mi Primogénito, un  travieso consumado, cualquier  lugar y cualquier chico le servían para sus fechorías.

Una tarde  incómoda, para   estar en el barco, al aire libre, Mi Mujer se quedó  a dormir la siesta con el   Menor y yo  me fui al cine.

Durante una escena de la película, en la que abundaban más   tiros que besos, Mi Primogénito se apareció  por el medio de la pantalla justo en el sitio donde la costura unía los dos paños. Estaba huyendo de un supuesto   enemigo y como equivocó el camino traspasó el telón. De inmediato se paró  la proyección.   El acomodador tomó al intruso de un brazo y a los gritos   preguntó quién era el padre de ese salvaje.

Yo quería desaparecer, pero no pude.  Me levanté de la butaca y me identifiqué  como el responsable del  malhechor.  Mi Primogénito  escuchó mi reprimenda, como quien  escucha un cuento de hadas. Siguió haciendo de las suyas.

Después de medianoche  los noctámbulos  recibían  un refrigerio: emparedados de pan francés de  jamón y queso;  gaseosa, café o té. Mi Primogénito siempre   se aparecía a tiempo para ligar un bocadillo.

Mi Hijo Menor   era un dormilón crónico. Lo dejábamos en el camarote y nos íbamos  a cenar.  Una vez no lo encontré en su litera.  En un primer momento pensé en un secuestro. Reaccioné instintivamente: “Quién coño iba a robarse el crio de un pobretón y más aún,  en un barco”. Me agaché para mirar por debajo de una de las cuchetas: allí estaba él durmiendo de lo más chufi. Tampoco se mosqueó cuando  lo levanté para volverlo a su cama.  

Conclusión: la nave se había balanceado y  Mi Hijo había rodado  quedando  atrapado entre  dos valijas. 

Una noche hubo una enorme conmoción  en la salla da ballo, cuando uno de los viajeros, un anciano  alemán,   murió fulminado  por un ataque cardíaco en medio de la pista.  

El cadáver del teutón fue depositado en la morgue y descendido   en Génova.  Tuvo mucho más suerte que el integrante de la Primera Junta, Mariano Moreno,  cuya tumba  está en el océano Atlántico, frente a las costas brasileñas.

 PISANDO TIERRA FIRME. Después de dos semanas de cielo y mar, bajamos en Lisboa.  Nos subimos a un colectivo  de doble piso,  y recorrimos varios barrios de la capital lusitana. De regreso buscamos el   elevador de San Justa para ver laciudad desde las alturas pero estábamos fuera de horario de atención al público.    Nos quedamos mirando su  costa  maravillosa,  donde el rio Tajo, desemboca después de recorrer casi mil kilómetros.

En  Barcelona, aprovechamos  que el invierno boreal seguía regalando tardes soleadas    nos   sentamos a  merendar en un café  frente a la Rambla.  El  paseo me hacía  acordar  a la  Alameda mendocina.

Caminamos hasta el Barrio Gótico, que antiguamente había sido habitado por  hebreos. Su comunidad vivió aquí hasta el año 1391, cuando fue asaltada y sus habitantes  obligados a convertirse al catolicismo. Los que se negaron  fueron asesinados.

En el Puerto  Mi Mujer y Mi Primogénito visitaron una de las carabelas de Colón. Había que tener mucha imaginación para ver a semejante cascajo navegando por   el Atlántico.  Cannes lo pasamos por alto, por la misma razón que lo había hecho yo, en mi viaje anterior.

En la terminal de GÉNOVA con el  matrimonio amigo   alquilamos un coche. El hombre    tenía  la licencia internacional para  conducir.  Yo también lo  tenía, pero no sabía manejar, un pequeño detalle. Mi licencia   me lo había  dado  Pedro, el tejedor, porque sabía que yo  la iba a utilizar fuera del país.

En Israel los cursos de manejo eran muy caros y aprobarlos era una misión más que  difícil, mucho más para un tipo  tan nervioso  como yo. 

Cerca de la plaza genovesa de Ferrari, nos detuvimos   en una cafetería   para poder  recuperar el calor corporal.

Yo pedí un café.  El mozo me trajo  un ristretto, una infusión muy concentrada. En dos sorbos lo liquidé.  Necesité un par de horas para serenarme: mis manos me temblaban   como  si me hubiese hecho varios puff  de adrenalina.

Nuestro objetivo era Roma.  Pero no queríamos irnos de aquí no sin antes visitar algunos de los  lugares característicos de esta ciudad.

Nos recomendaron  el cementerio,   famoso por  el valor arquitectónico de sus tumbas. 

EN  LA NECRÓPOLIS DE STAGLIENO, inaugurado 1851, se sepultan a los  difuntos de las religiones católica, judía  y   evangélica. Aquí se halla  mausoleo del   revolucionario y filosofo genovés Giuseppe Mazzini (n. 1805), quien combatió el absolutismo monárquico.

En el camposanto estaba prohibido sacar fotos. Mi Mujer se empecinó en hacer lo que no se podía: escondió la cámara  Brownie    en su bolso, y gatillaba cuando la   Seguridad se distraía.

Después nos encaminamos al  Palazzo Bianco, famoso por exhibir obras de arte del período Barroco, (entre  los años 1600 a  1750), de artistas tales como: Tiziano, Veronés, Tintoretto y  Caravaggio.    

Mi Mujer se entusiasmó con un pequeño cuadro del flamenco  Antón Van Dyck (n.1599). No sé si  valoró  la obra   o si pensó: “¡Cuántos problemas tendría solucionado  si lo tuviera en mi  poder!”. 

Un guardia consideró como sospechosa la actitud de Mi Mujer: le pidió que no se acercara en demasía para   mirar la pintura. Después, desconfiando de nosotros,  nos siguió por toda la galería.

A la salida  me compré una mochila   para  poder  cargar a Mi Segundogénito con mayor comodidad.  Ya tenía mis brazos acalambrados. El borreguito pesaba un montón. 

Entramos en  una confitería. Mi Primogénito se había encaprichado  con una caja de bombones. A toda costa quería que se la comprara.  Le dije que no. En un descuido  se la llevó. Le pedí  que la regresara. Se negó.  Amagué darle una cachetada y en esa acción  le rocé la nariz. Como tenía debilidad capilar  sangró.  Yo terminé pidiéndole disculpas y dándole el gusto.     No sabía   ponerle límites a Mi Primogénito. 

Llegamos  a la capital italiana en un mal momento: al día siguiente se votaba en todo  el país. Nos fue difícil conseguir un  hospedaje  que se ajustara a nuestro presupuesto. 

Después de una larga búsqueda  nos metimos en un hotel alojamiento  aprovechando  que las  trabajadoras sexuales se habían ido a  votar a sus respectivos  pueblos.

Cada  familia comió en su habitación. Después salimos a conocer la Roma nocturna. Solamente unos locos como nosotros podían  caminar en ese clima   que   congelaba hasta el aliento.

En  la  FONTANA DI TREVI retrocedí a mi adolescencia recordando  la película  La  fuente del deseo,   dirigida por  el rumano Jean Negulesco (n. 1954),  cuya  banda de sonido  Tres monedas en la fuente  había tenido  un éxito descomunal. 

Me imaginaba    a la despampanante actriz y modelo sueca ANITA EKBERG (Kerstin Anita Marianne Ekberg n. 1931), sumergiéndose en la  fuente en un pasaje de la película  La Dolce Vita,   dirigida por el célebre italiano, Federico Fellini (n.1920.)

 Mi Primogénito siguiendo el ejemplo de  un grupo de rapaces metió sus manos en el agua para alzarse con algunas de las  monedas, que la gente arrojaba pidiendo un deseo. Yo  se las hice regresar. 

Treinta años después, la Justicia italiana absolvió a una mujer que se había apoderado de unos  diecisiete mil  euros porque lo había hecho para poder comer.

El fallo absolutorio  estableció que la fuente era  un lugar público y que la  sustracción  de  monedas no era  un delito.

En la recorrida llegamos a otros lugares que yo no había estado en mi viaje anterior: el  Estadio Olímpico utilizado en los Juegos de 1960, y   las Catacumbas, donde  los cristianos sepultaban  a sus muertos porque  los romanos les prohibían tener sus propios cementerios.  Entramos a  un túnel   iluminado por  unas antorchas   hasta donde   se  supone está  enterrado San Sebastián, el mártir romano del S. III, quien fue flagelado hasta morir por ayudar a los cristianos.

Abandonamos Roma  con destino a NÁPOLES.  En nuestra ruta estaban  las termas preferidas del emperador Caracalla (Marco Aurelio Antonino Basiano n. 188). No pudimos ingresar por hallarnos fuera del  horario de visita.  Fue una pena porque nos privamos de ver esos baños construidos  entre los años 212 y 216, e inaugurados  con el nombre de “Termas Antoninas.”                                             

En Nápoles   nos alojamos en un hotel alquilado por el Ministerio de la Inmigración israelí   en la pequeña localidad de Castellmare conocida por su  desarrollo industrial, termal y turístico.   El hospedaje fue un hospital   durante la SGM.

Mi Primogénito, acostumbrado a dormirse muy tarde, una noche se dedicó a vaciar una máquina  expendedora  de  bebidas gaseosas, utilizando las  desvalorizadas  monedas argentinas. 

No solamente se hartó de beber, sino que  también reveló su secreto a otros chicos que se alojaban en el hotel.

Como nos quedaban tres días libres  viajamos a Pompeya.  Aquí  Mi Mujer se obsesionó con   llevarse un recuerdo, que fuera un original. La misión era más que  imposible: porque había una estricta   vigilancia.  Pero la casualidad jugó a su favor:   yo que me apoyo en una pared y de pronto se desprende un ladrillo volcánico. 

Il mattone adornó nuestra casa durante muchos años. Después lo regalamos.

Bordeamos  el Mar Tirreno hasta Sorrento. Aquí nos detuvimos  en un lugar donde grupos de  artesanos diseñaban verdaderas obras de artes, utilizando el cristal de   murano. El matrimonio amigo compró una estatuilla que  representaba a  una garza.  

Asocié el lugar con   esa bellísima canción ‘VOLVER A SORRENTO’   canción escrita y   compuesta por de los hermanos Gianbattista (n.1860) y Ernesto De Curtis(n.1875.)

 La visita a la isla de CAPRI, fue al día siguiente. Viajamos en un aliscafo  que parecía la sala de estar de un hotel de cinco estrellas: estaba   totalmente alfombrado,  y los asientos  estaban revestidos de una  pana roja. Me quedé con las ganas de visitar la  casa-museo  del   médico y escritor  sueco Axel Munthe (n. 1857), porque la estaban refaccionando. 

Su obra más conocida es   La historia de  San Michele, una especie de autobiografía publicado en 1929. 

El matrimonio amigo y Mi Primogénito, visitaron la Gruta Azul.  Mi Mujer y yo nos quedamos al cuidado   de los bebés.  

(Continuará)

(Todo los textos se pueden leer en el rincondelosimpios.blogspot.com)

No comments:

Post a Comment