MI VIDA Y SUS INFIERNOS
“La
independencia siempre fue mi deseo, la dependencia siempre fue mi destino”.
Paul Verlaine.
Mis
intentos de fuga.
Desde siempre
supe que el comercio no era lo mío. Era
como hipotecar mi vida diariamente. Me afectaba
emocionalmente.
En el otoño de 1966 mientras escuchaba la única radio que tenía Mar del Plata, me enteré
que uno de los informativistas era el jefe de la sección Deportes
del diario más importante de la ciudad.
La
emisora marplatense estaba en una calle peatonal
y a pocos metros del local donde
yo trabajaba o mejor dicho donde veía transcurrir las horas.
Fui
a conocerlo. Me encontré con un hombre de unos cuarenta años, mediana estatura, bien alimentado, sonriente
y afable. Su rostro tenía un cierto parecido al de un chanchito.
Me invitó a tomar un café. Le pedí que me diera una oportunidad en el Periodismo. Le dije que quería dejar de hacer
algo que no iba conmigo.
Mi sinceridad, desnudó mi lado flaco y esto
obró como un boomerang: el tipo
terminó aprovechándose de mí, todo lo
que más pudo. Y todo lo que yo le permití.
Una
mañana El Chanchito me vino a ver al
negocio para decirme que me daba la
oportunidad de ser un colaborador de su
Sección (Deportes). Sentí tocar el cielo con la mano.
Durante dos años escribí sin ver un solo peso. Mis notas las firmaba
él como si fueran propias. No me
importaba.
Eso
si: yo estaba metido en un terrible
estrés. Tenía que repartirme entre hacer
los comentarios, especialmente de fútbol,
los fines de semana, e ir al
negocio que era, en definitiva, el que me daba de comer. Terminaba el día hecho bolsa. No me importaba: estaba
ilusionado con que la taba algún día caería de mi lado. Hacía cualquier cosa con tal de cumplir con las obligaciones asumidas.
Una vez esperé seis horas, en las peores condiciones
climáticas, a un técnico
de fútbol para que me diera una
entrevista.
Mientras
yo estaba aterido de frío y bajo una lluvia terrible el tipo, casi
suspende la nota porque yo no tenía
un grabador. Al día
siguiente me lo compré. Medio siglo después sigue funcionando.
Cuando
en el diario se produjo una vacante PORKY
no me tomó en cuenta. Me fui al diario que era del Partido Socialista.
Presidía su directorio un hijo de quien
era considerado el mejor intendente que
había tenido Mar del Plata: TEODORO
BRONZINI (n. 1888.)
Este mamotreto se vio encumbrado cuando el gran
diario de la ciudad se quedó sin publicidad por un conflicto de intereses (porcentajes)
entre las agencias y la Dirección.
En el tiempo que estuve con lo
socialistas me di cuenta que
no son más que buenas personas. No están hechos para los
negocios. Se creían los dueños del mercado periodístico
marplatense y empezaron a tirar manteca
al techo.
Sus
directivos se fijaron sueldos que no se
justificaban. Y tampoco había
necesidad alguna de construir
un nuevo edificio.
La
felicidad les duró muy poco. Cuando el
gran diario de la ciudad solucionó sus diferencias con los publicistas, el
mamotreto socialista se quedó sin el pan
y sin la torta. Y finalmente desapareció.
Hice un intento de
colarme en el periodismo
metropolitano. Viajé a una entrevista en la revista Gente con una recomendación
en mano, que me demostró tener menos
valor que un papel higiénico pasado por
el culo.
Me
recibió un tipo que se notaba que no tenía la menor intención de escucharme. Me hizo redactar unas líneas y sin leerlas, me fletó. Me amargué. Y en un acto de total imprudencia empecé a fumar.
Fueron
veinte años pitando como un escuerzo y con
continuas promesas de largar hasta que un día dejé de prometer y abandoné el
vicio.
Como
me gustaban las columnas periodísticas
que publicaba en La Nación, le
escribí a Mirador Olímpico
(Alberto Laya n. 1914). Me contestó. Con una sinceridad meridiana me
anticipó que yo iba a tener que recorrer
muchos caminos empedrados antes de
encontrarme con aquellos senderos libres
de obstáculos. Dependía de mí si estaba
dispuesto a correr ese riesgo. Seguí apostando a mi vocación y a caminar sobre
los riscos.
********
EL
TABACO. Usado por los mayas para
celebraciones rituales y religiosas.
Conocido por los occidentales en 1492 con el Descubrimiento de América.
Se
extensión por el continente europeo fue gracias al embajador francés en
Portugal Jean Nicot de Villemain (n. 1530.)
A mediados de
1970 un tejedor que trabajaba para el Ogro y
que conocía de mis deseos de independizarme laboralmente me comentó que había una vacante en la Secretaria de
Educación del municipio, y me señaló cuál era la persona que se iba ocupar de mi
asunto.
PEDRO
era un comunista sincero y una bellísima
persona. Llevaba siempre en su mano una
pipa como un sello distintivo de su personalidad: trataba de aspirar la esencia
de la vida a través del humo.
Pedro era amigo del folclorista jujeño Jorge
Cafrune (n. 1937), asesinado por la Dictadura
militar que asumió en 1976.
Algo
que tenía que salir de un día para el otro, se fue demorando. La explicación: Pedro le había
contado al Ogro, con toda su inocencia, que me había conseguido un puesto en la
Municipalidad. Mi Suegro lo amenazó con dejarle sin trabajo si no
detenía mi nombramiento. Y me quedé sin un excelente curro. Mi Suegro no
quería mi liberación, para que Mi Mujer no se diera cuenta de que yo era capaz
de mantenerla.
EL
GRAN ESCAPE. Después de varias idas y vueltas, por falta de dilatación, en la madrugada del 9
de agosto de 1971 nacía nuestro Segundo hijo. Mi Mujer tenía veintidós años y yo veintinueve.
Era
el primer nacimiento que se producía en el flamante Hospital
de la Comunidad construido con
aportes privados y cuyo director era el padre, de por entonces mi amigo Eduardo.
La
fiesta bautismal fue hecha a todo trapo:
El Ogro quería demostrarle a los familiares de su mujer, de quienes sentía una
envidia enfermiza, que se había recuperado económicamente,
El
rabino que le rebanó el pito a mi hijo era
un ortodoxo que vivía en la metrópoli. Se hizo pagar el pasaje en avión y por
su tarea cobró como si el prepucio fuera
de oro. La reunión se hizo en el amplio
departamento de Mis Suegros. La Hipocondríaca sacó a relucir sus vajillas de porcelana
de Limoges y cubiertos de alpaca, que
los utilizaba en muy contadas ocasiones.
El Ogro contrató un servicio de catering
de primera categoría.
********
PORCELANA. El mercader
veneciano Marco Polo (n. 1254),
introdujo la cerámica china
y en Europa
La familia
de Sin Cogote, verdaderos mamíferos humanos,
se comieron hasta los manteles. Ellos lastraban hasta en los velorios.
Cuando
el abuelo de Sin Cogote se murió, después del entierro, toda su
parentela se vino a consolar a la casa
de Mis Suegros. Lloraban sobre los platos y las fuentes llenas de comida.
El Collie, perro pastor escocés de Mis
Suegros, estaba furioso. Sabía que esa gente le comía hasta los huesos. Y al pobre
animal no le quedaba otra que comerse
su odiado alimento para perros.
Mis
Padres, no se interesaban de mi vida ni la de sus
nietos. Naturalmente, El Ogro volvió a decidir quiénes iban a ser a los
padrinos.
Mi
Mujer, a pesar de haber tenido un parto
normal se sentía débil. Su madre se
apiadó de ella y le pidió a su hija que
se quedara unos cuantos días en su casa hasta
que se recuperara físicamente.
Nos
fuimos cuarenta y ocho horas después, en medio de un escándalo.
Al
día siguiente al bautismo, como quien no quiere la cosa, le pregunté al Ogro si
había tenido algo que ver con mi
frustrado ingreso en la Municipalidad.
Mi Suegro estaba
cebado sabiendo que manejaba mi
economía y mis tiempos empezó a los
gritos, como si yo le hubiese preguntado si él mató a su madre.
Poco faltó para que nos fuéramos a las manos. Se interpuso
El Trepador quien, unos minutos
antes, había venido a buscar las llaves
de uno de los locales.
Ya
la cosa
no daba para más. La salida era irnos a Israel. Sabíamos que nos iríamos más secos que pasas de uvas. No nos
importaba, siempre nos habían marginado.
El
Ogro y el Trepador se habían
comprado sendos departamentos a estrenar en el mismo
edificio, Nosotros nunca entramos en ninguna repartija.
En octubre de
1971 teníamos todo arreglado para
nuestra aliá, que se concretaría el
martes 15 de febrero de 1972, justo a diez años
de mi primer viaje a Israel. Y sería
en el
Augustus, el mismo barco que a
principios de 1963 me trajo de vuelta a
la Argentina. Para hacernos de unos
pesos pusimos a la venta los pocos enseres que tenían un cierto valor.
Los
dos últimos meses trabajé en un local que estaba en la entrada de una galería.
El Ogro me evitaba. El Trepador solo
venía a retirar el dinero de la venta diaria.
Una vez Mi Cuñado encontró a
Mi Primogenitico jugando con un
amiguito al poliladron. Habían dañado
algunos envoltorios.
El
Trepador fue y se lo
alcahueteó a su padre quien, sin
embargo, se quedó mosca, rumiando la
bronca. Sabía que yo no me le iba a
achicar, menos ahora que iba a abandonar el cenáculo familiar.
EL CLIMA
POLÍTICO DEL PAÍS SE HABÍA ENRARECIDO y
Mar del Plata no era la excepción.
Una
mañana del 7 diciembre yo estaba parado
en el ingreso a la galería cuando oigo
gritos. La policía montada venía persiguiendo
a un grupo de estudiantes quienes estaban reclamando por el esclarecimiento del asesinato de una
alumna de Arquitectura, de origen
hebreo, Silvia Filler (n. 1953), ocurrido el día anterior (el 6 de diciembre.)
El
crimen había sido perpetrado por un tal Héctor Corres integrante del antisemita Tacuara.
Entre
estos facinerosos estaba el despreciable
Juan Carlos Gómez, quien había
sido sindicado como el asesino de un joven
empleado de Mi Suegro, a quien le
robó el mísero sueldo que había cobrado
horas antes. El homicida por este delito nunca fue preso.
Como asociado al
Círculo de Periodistas Deportivos fui
a la fiesta de camaradería para despedir el año (1971). En un momento dado se me acercó un tipo a quien lo tenía
distante porque me resultaba abominable
y me dijo: “Andate a tu patria, acá no nos haces falta.”
Cara
de Lechuza, estaba señalado
como quien se habría
encargado de entregar un
dinero---coima, a los ediles que se
oponían a la construcción de una mole de departamentos en un
terreno cercano a la costa, cuando
existía una Ordenanza que lo prohibía.
Pese a las denuncias en su contra nunca fue
investigado e inclusive siguió siendo el corresponsal de la importante empresa
periodística de la Capital Federal
En
1995, ya de vuelta a Mar del Plata,
coincidí con este personaje en
una conferencia de prensa. Me contó como si la noticia me iba a alegrar: “Mi
hijo se casó con una judía”. Me hice el
desentendido. Se merecía que le dijera:
“estiércol, aléjate de mí”. No lo hice. Tampoco se merecía que yo reaccionara.
*********
Unas
empleadas de mi confianza me bocinaron
que el Ogro, cuando se convenció
que no había marcha atrás y nos marchábamos a Israel , tenía ganas
de venir a pelearme en mi propia
madriguera. Si bien lo sabía incapaz, haciendo uso de aquello que
prevenido vale por dos, me refugié en la casa de Salvador, quien fuera mi compañero en el campamento de
la Laguna de los Padres en 1950, quien
se hizo cargo del envío de
nuestros equipajes a Buenos Aires,
para que la empresa naviera israelí
ZIM las transportara a Haifa.
Un
tachero amigo nos llevó hasta la
Estación de Trenes. De todos modos miré cuidadosamente
por si El Ogro
había
enviado algún sicario suyo dispuesto a
limpiarme.
En
Buenos Aires permanecimos cinco días.
Nos alojamos en un hotel contratado por la Agencia de la Inmigración
israelí. Paseamos por algunos lugares
característicos de la ciudad a modo de despedida.
Como
buen bostero fui a la Bombonera para un
Boca- Rosario Central.
Un
primo de Mi Mujer nos llevó a conocer
al lugar donde se iba a levantar
la futura Ciudad Deportiva de Boca Juniors. Fue el sueño inconcluso de un dirigente
ambicioso: el santafesino Alberto Jacinto Armando (n. 1910).
Su quimera se la fagocitaron las
sucesivas inflaciones que hubieron en
el país.
Armando
fue el creador de los torneos de futbol de verano de Mar del Plata.
Lo
conocí personalmente en una cena de amigos en el año 1985.
La
Hipocondríaca y el menor de sus hijos nos vinieron a despedir. También estuvieron en el Puerto primos y tíos
de Mi Mujer, y algunos de mis janijim marplatenses que estaban estudiando en la
universidades de la UBA y de
La Plata.
Trepador
y Sin Cogote se quedaron a consolar al
Ogro y, de paso, le recordaban que mientras
nosotros huíamos ellos mantenían su fidelidad a la familia y a la
empresa. Esto los convertía
en los herederos directos de todo aquello que pudiera existir cuando el
Ogro decidiera dar un paso al costado.
El
destino les tenía reservado un final muy
distinto.
AIRES DE LIBERTAD Cuando la ciudad de Buenos Aires
era un punto a la distancia, respiré aliviado.
Volvía
ser libre. Suponía que sería para siempre.
En
el viaje, nos hicimos amigos de un joven
matrimonio que tenía una beba
de la edad de nuestro hijo
menor. El hombre era ingeniero químico
y su mujer, docente. Se iban a vivir a Tel Aviv.
En
Montevideo se nos sumaron dos chicas solteronas
que tenían como destino, vaya casualidad, nuestro mismo kibutz.
Limitados
económicamente no nos podíamos dar grandes lujos, así que en las escalas nos
dedicábamos a caminar. La única
excepción fue en Santos. Aquí nos
sumamos a un grupo que había alquilado
una combi para conocer San Pablo, la
ciudad más industriosa de América Latina.
El
paisaje justificó el paseo: la cinta asfáltica se metía en el corazón de una
floresta que, con su verde intenso, producía un efecto fascinante.
Recorrimos el centro de la ciudad pero sin
perder de vista el lugar donde nos
teníamos que reunir.
Siempre
me deslumbró la facilidad que tienen los brasileños para moverse al ritmo de la
música. Frente a una disquería estaba
una crianza, que físicamente daba la sensación que comía salteado, pero
se balanceaba con una gracia increíble, al mejor estilo del cantante pop norteamericano Michael Jackson
(n. 1959.)
Cuando
el personal del muelle de Santos retiraba
los amarres reconocí a un excompañero mío de la Secundaria de Concordia. A los gritos traté
de saber algo de él, pero fue
inútil.
Me
quedé con su recuerdo: rubio, nariz
voluminosa, ojos pequeños, y labios carnosos, parecido al marplatense Sergio el
jetón. Sus padres estaban separados. Vivía con su madre. Gastaba plata
como si fuera un magnate. A pesar
de ostentar su opulencia no tenía éxito
con las gurisas.
********
SAN
PABLO. Surge como una misión jesuita, el 25 de enero de 1554. Habitan su territorio
gente de origen europeo y aborígenes.
En Río caminamos por las bellísimas playas de Copacabana y algunas cuadras de la avenida Río Branco, Aquí
intentamos subir al mirador de
un rascacielos pero los ascensores nos dejaron a mitad de camino.
En
ningún momento se me ocurrió volver al Pan de Azúcar.
En
un tramo de la caminata pasamos por
una discoteca donde un enorme afiche anunciaba la presentación de la primera transexual mediática, cantante y estrella de revistas: la francesa COCCINELLE (Jacqueline-Charlotte
Dufresnoy, n. 1931), quien, a los veintisiete años, había viajado a Marruecos para someterse a una vaginoplastia.
Años
después, fundaría la asociación Devenir Femme para ayudar
a las personas que deseaban reasignarse el
sexo.
Apenas el barco dejó las aguas territoriales
brasileñas sorprendió la presencia de
dos jóvenes argentinos quienes, después de eludir el control portuario se escondieron en un
bote salvavidas. De inmediato fueron alojados en una celda cercana a la
sala de máquinas.
Un
argentino residente en Suiza convenció a
muchos pasajeros para que aportaran el
dinero necesario para pagarles el
pasaje a los polizontes.
En
todo el trayecto los desconocidos,
cuyas edades oscilaban entre los
veintitrés y veinticinco años, se mantuvieron alejados de la gente. Ni se
molestaron en agradecer a quienes
los habían ayudado para que no se pasaran en gayola todo
el viaje. Se bajaron en Lisboa.
Mi Primogénito fue quien más gozó
del viaje. Si no estaba en la
pileta se entretenía en el Kindermädchen (un espacio dedicado a los niños.)
(Continuará)
.
No comments:
Post a Comment