Sunday, May 19, 2019

NO SOY FAMOSO PERO TENGO COSAS QUE DECIR (9)



CContaré mi vida antes que la parca se anticipe
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 SOLO ENTRE CUATRO PAREDES.  Mi única salida en los meses de invierno era ir al Colegio, que estaba a menos de tres cuadras de casa.
Forzado por las circunstancias  aprendí   a entretenerme solo. Mis Hermanos  no querían clavarse   por mi culpa. Yo era de leer mucho. También me entretenía con  juegos como  El Cerebro Mágico y  El Mecano.  
Los libros me  proporcionaban amigos invisibles. Hasta los catorce años me entretuve conversando, entre otros,  con el  sacerdote independentista mexicano Miguel  Hidalgo y  Costilla, (n. 1753); con  el escritor  José Mármol (n. 1818), quien me enseñó a odiar al caudillo Juan Manuel de Rosas (n. 1795);  con  la excantante y bailarina negra  Josephine Baker (n. 1906), que se dedicaba a albergar  niños desvalidos; con el padre del Naturalismo literario,  el francés Émile Zolá  (n.1840); con el médico alemán Albert Schweitzer (n. 1875),  Nobel de la Paz 1952, quien   pasó la mayor parte de su vida   en Lambaréné,   la actual Gabón, atendiendo gratuitamente a millares de pacientes.
La  hermana de Schweitzer, Anne-Marie, fue la madre del conocido escritor y filósofo existencialista Jean-Paul Sartre (n. 1905.)
EN UN MUNDO TURBIO. Como Mi  Madre   compraba   Selecciones. Yo me aficioné a su lectura.  No sé
porque me gustaban las  historias truculentas.   Así fue como tomé conocimiento que en el año 1932 fue secuestrado y después   asesinado el  primogénito de diecinueve meses  del héroe de la aeronavegación mundial, el estadounidense Charles Lindbergh (n.1902). 
Fue acusado y ejecutado el carpintero alemán de origen hebreo, Bruno Hauptmann (n. 1899.), a pesar de existir débiles evidencias en su contra. 
Lindbergh, reconocido antisemita,  adhería abiertamente al nazismo y  era partidario de los partos selectivos.  Sus reiterados vuelos a Alemania, no tenían nada que ver con  su  admiración  a Hitler sino “porque  había formado un nuevo hogar  con la fabricante de sombreros, Brigitte Hesshaimer con quien  tenía tres hijos. Y esto no fue todo:  de paso le bajó la caña a una  hermana de su amante. Con  Marietta tuvo otros dos hijos. Y con los seis que le dio su  esposa Anne Morrow, podía haber formado un equipo de fútbol.”
“Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad.” Heinrich Heine.
Su vida extramatrimonial  solo se conoció después de su muerte, porque en ese entonces no había twitter ni facebook.  Si no,  hubiese sido incinerado en vida. Contemporáneamente, en  la Argentina,  hizo mucho ruido el  secuestro seguido de muerte de un joven de  veinticuatro años, Abel Ayerza,  perteneciente a una familia de alcurnia  ligada a grupos nacionalistas y con amistades  cercanas al Poder. Si bien se pagó el rescate,  una  desinteligencia entre quienes lo tenían secuestrado y aquellos que recibieron el dinero   hizo que  Ayerza fuera ejecutado.   
La Honorable Sociedad de la mafia italiana que tenía su guarida  en Rosario,    fue la  responsable de este crimen. Esta organización no  prosperó en este país, después de  convencerse que   los delincuentes criollos quienes tenían  un mayor ingenio y más  agresividad  que los mismos  tanos.
Para mí,  el  sinónimo de Mafia  era el  gánster  ítalo norteamericano Alphonse Gabriel Capone (n. 1899)  quien entre los años veinte y treinta del siglo XX, tuvo  de rodillas a la ciudad de Chicago.  “Fue encarcelado al ser acusado de evadir  impuestos y puesto en prisión en   Alcatraz, construida en 1947 en la Bahía de San Francisco.  
El 11 de junio de 1962 tres reclusos lograron huir de este centro de máxima seguridad y sus autoridades decidieron  su cierre definitivo.” 
Hoy el lugar se ha convertido en un centro comercial y turístico.
En 1999 estuve en Miami. Un viernes a la noche fui a escuchar a la Reina del Blues, la cantante negra Koko Taylor (n. 1928),  en  un boliche  semiderruido  donde alguna vez fue guarida de Al Capone.        
 En el año 1953  la “veinteañera  Vilma Montesi  murió de sobredosis,  después de participar  en una orgía  de  alcohol, droga y  sexo.  
El principal sospechoso era el   hijo de un alto dirigente de la Democracia Cristiana,  con quien  la ragazza mantenía un affaire.”
Su  muerte quedó impune.
El trágico final de la  Montesi tuvo un enorme parecido con lo ocurrido a  la  joven argentina  Soledad Morales (n. 1973), de diecisiete años de edad,  quien durante   una festichola  fue drogada hasta morir por   los llamados hijos del poder.
La vida es una fotocopia. 
Un personaje que ilustró diarios, revistas y libros fue el norteamericano  Caryl Chessman  esperó doce  años hasta  su ejecución  en la cámara de gas de San Quintín, el 2 de mayo de 1960. 
Chessman conoció el delito desde joven. “Tenía quince  años cuando  su padre intentó suicidarse y él empezó a robar para   alimentar a su familia. Se lo apodó ‘El bandido de la luz roja’, por  su modus operandi.  Se hacía pasar por policía y entraba  en las Villas  Cariño en las   afueras de San Francisco y  atacaba a las parejas  utilizando para ello una luz roja en el techo de su automóvil, a la usanza policial.”
Años después vi una película basada  en su libro autobiográfico: Celda 2455, pabellón de la muerte. Otro  protagonista de exportación, que aún hoy no tiene identidad propia, es Jack, el Destripador, a quien se le han  adjudicado las muertes de no menos de  una media docena de prostitutas londinenses.
Su primer crimen lo cometió  “el 31 de agosto de 1888.  Mary  Ann Nicholls fue encontrada con  la tráquea cortada;  el esófago, la medula espinal y su vientre abiertos.” Sigue  apareciendo  gente que dice tener la posta sobre  la identidad de este  asesino serial.
Después de leer su biografía le tomé bronca a  quien se considera el  fundador del espionaje  moderno, el  torturador francés Joseph Fouché  (n. 1759),  a quien  lo tenía ubicado entre los seres indignos de la Humanidad,  junto al   inquisidor  español Torquemada (n.1420) al alemán Adolf Hitler y al italiano Benito Mussolini.  Hablando del Duce: un excompañero de quinto grado   quería que yo conociera a su abuelo,  un exintegrante de la resistencia  italiana. El nono Fittipaldi me mostró una serie de fotos que tomó cuando  Mussolini  y   su amante, la hermosa romana   Claretta Petacci, (n. 1912), fueron  colgados  de los pies después de ser ejecutados.
Yo debía tener  once años de edad cuando leí  una historia  que me impactó y me hizo dudar en cuanto a mi deseo  de tener un mono en mi casa.
Un matrimonio que no tenía hijos había adoptado  a un primate al que le dieron tanto afecto que pasó a ser uno más de la familia.
La mujer  que pensó que nunca iba a ser mamá  quedó embarazada. Familiares y conocidos  festejaron la novedad;  menos el mono.
Cuando el anhelado hijo tenía tres meses de edad desapareció  de su cuna.  La  madre inició una búsqueda frenética para hallar a su bebé.
De pronto percibió  un olor extraño que provenía  de la cocina y que no coincidía  con lo que estaba  guisando. Cuando abrió  el horno se  encontró   con  su niño muerto. El mono celoso había decidido terminar con la vida del crío. 

UNA SUMA DE MENTIRAS.  A través de los años y en base a mis propias experiencias he llegado a la conclusión que  el trabajo dignifica a muy pocas personas en el mundo. Es una mentira que se repite a diario, como cuando se dice que Dios castiga a los malos.
En distintos momentos de mi infancia llegaron a mis manos lecturas relacionadas con    los anarquistas, verdaderos paladines de esa lucha infructuosa de terminar con la explotación del hombre por el hombre mismo.
El inmigrante italiano Severino Di Giovanni (n. 1901),   desde muy joven se entregó a defender la dignidad del obrero.  Fue  fusilado por delitos que no cometió por orden del presidente de facto José Uriburu. 
“El teniente primero Juan Carlos Franco designado por el Ejército para defender a  Severino, se impresionó  por el  valor de su defendido.  Planteó la incompetencia del tribunal militar para juzgarlo apelando  al principio cristiano contra la pena de muerte.  
Franco fue envenenado en una cena de camaradería.”
El compañero de Severino, y hermano de su amante,  Paulino Scarfó (n. 1909), corrió su misma suerte. 
 U n  personaje  increíble fue el  anarquista ucraniano de origen hebreo. “Simón Radowitzky (n. 1891): mató al jefe de policía metropolitano Ramón Lorenzo Falcón, por considerarlo  responsable de la brutal represión policial ocurrida  el 1 de  Mayo 1909, cuando  doce laburantes fueron ultimados  durante   una multitudinaria manifestación en conmemoración del Día del Trabajador. 
Radowitzky fue encerrado en la cárcel de máxima seguridad en Ushuaia (construida en 1904), donde permaneció durante dos décadas   hasta que el presidente radical  Hipólito Yrigoyen (n. 1852) lo indultó.
Radowitzky viajó a España para integrarse a las  fuerzas republicanas que combatían al franquismo.  Cuando cayó la República   se radicó en México, donde falleció.”
También en   los EEUU,  muchos de aquellos que quisieron terminar con la sumisión obrera fueron asesinados.
El  rastrero republicano Calvin Coolige (n.1872),   hizo muy poco para evitar  que dos inocentes fueran a la silla eléctrica: los  italianos Nicola  Sacco  (n. 1891) y Bartolomé Vanzetti (n. 1888.)  Vanzetti  antes de morir   dijo: “Yo muero dichoso de añadir mi nombre oscuro a la lista gloriosa de los mártires que han creído en la revolución social y en la redención humana.”
El  “1° de mayo de 1886, doscientos mil  trabajadores estadounidenses  iniciaron  una  huelga  por la reivindicación de  las ocho horas de trabajo. 
En Chicago   las condiciones laborales eran   peores  que en otras ciudades del país. El día 2  la policía disolvió  violentamente una manifestación de más de cincuenta mil personas.      
El 21 de junio fueron   enjuiciados  treinta y un activistas acusados de ser responsables de producir desmanes. Finalmente quedaron ocho: tres anarquistas Yo  muy pocas veces participé de actividades   sociales y políticas  porque  era incapaz    de fueron condenados a prisión y otros  cinco ahorcados.”  Contemporizar con aquellos que prometían cosas sabiendo que no iban a cumplir. Para esto había que estar hecho de una madera que no era la mía.
 DÍAS DE FIESTA.    Mis Padres mantenían en sus corazones un  duelo permanente por sus seres queridos  asesinados  durante la SGM. 
A mí nunca me festejaron un cumpleaños.  No es una queja porque nunca me gustó soplar las velitas por el solo hecho de tener un año más y trescientos sesenta y cinco días menos de vida.
El envejecimiento no merece un agasajo.  Sin embargo,    a los trece años tuve que   tomar la comunión.   Mi Padre  no temía   un   castigo Divino, solo  que  no quería  ser mal visto  entre sus paisanos. No podía ser que un hijo de  Aarón   Rabín no hiciera el Bar Mitzvá.
Un conocido de la familia me preparó en la liturgia.  Zelig, era un   tipo del que muchos se burlaban por su apariencia de   boludo. Sin embargo, era un hombre muy  servicial y se había ganado el afecto de Mi Familia. A él se le compraba el pan ácimo---matzá en Pesaj.
Zelig que parecía condenado a morir soltero,  conoció a  una mujer que vivía  en una zona rural próxima a Concordia.   La campesina  con tal de no pasarse  el resto de sus días metida entre los surcos aceptó casarse con  Zelig.  Después de un año y medio de convivencia la paisana le anunció a su esposo que estaba embarazada.  El  hombre empalideció: el era infértil. De vergüenza, no le había dicho a su mujer que tenía   su pito de adorno. En definitiva  Su mujer lo había engañado.
La aldeana se  había acostado con un antiguo pretendiente suyo  que no lo había aceptado por ser   goi. Cada vez que ella  iba a visitar a sus padres, el tipo le daba un toquecito reparador. Algo falló porque ella regresó  con  un esperma brotado.  
 La separación fue automática.  Zelig no quiso seguir viviendo en  Concordia; le parecía que sus conocidos lo miraban con ojos burlones.  Un día armó  sus petates y se marchó a  Israel.
El sábado  23 de octubre de 1954, tomé la comunión.  Hubo problemas para integrar   el minian (diez personas mayores). Mi Tío Israel y su familia no concurrieron: no querían gastarse en hacerme un regalo. Los colorados prefirieron irse al campo. 
Después de una corta espera se pudo iniciar el acto religioso.   Utilicé los tfilim y el tallit    que eran de Mi Padre.  Recibí de regalo un reloj, algo que cualquier niño se moría por tener. Después de la sinagoga  hubo en casa un almuerzo mucho más rico que de costumbre.  Ese día Mi Padre no salió a trabajar.
De mis tres hijos, el  Primogénito fue el único que  hizo el Bar Mitzvá. En ese momento estábamos viviendo en Israel.
 Cuando yo  tenía once  años    Mi Padre  me  había regalado   un reloj que era un recuerdo de familia. Un chico que vivía no lejos de casa,  me lo pidió prestado. Yo no me imaginaba que estaba frente a un   delincuente precoz. Una vez que lo tuvo en sus manos salió corriendo.  Yo no atiné a perseguirlo.  Mi Padre,  no se molestó en ir a la casa del ladronzuelo. Temía que su familia defendiera al crío y que él resultara  agredido. 
Ya de chico demostré  estar desfasado  en este mundo   al no  priorizar lo material por sobre lo espiritual y  la violencia por sobre   la reflexión.


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